Un pasivo silencio
Gema Santamaría
El tibio atardecer abrasa la puerta y la ventana la flama radiante se oculta tras el silbar de las ramas mientras el sobrio astro desnuda su cielo y nos cubre con su ébano inmenso.
Las campanas azotan la tranquilidad de los inmóviles ladrillos, y anuncian el cantar de los tristes monaguillos. Todo adquiere sombra, una dualidad de color heterogéneo, el volumen se acentúa, los perfiles forman cuerpos.
Un reflejo de arco iris, un pasivo silencio, brisa de nieve cayendo suave, atravesando el viento. El brillo se consume en el obscuro concreto. El viento sopla hielo, se retuercen los objetos. ¡Llegaste noche, llegaste en buen momento! 
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