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DOMINGO 1 DE DICIEMBRE DEL 2002 / EDICION No. 22929 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Especial
El desafío del siglo

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Rolando Flores
rolando.flores@laprensa.com.ni

Como “desafío del siglo” describe el analista político Arturo Cruz la lucha anticorrupción iniciada por el presidente Enrique Bolaños en su primer año de mandato. Un desafío a través del cual se busca la institucionalidad del Estado y la modernización política.

Un desafío que tan sólo comenzarlo es ya un primer éxito, según Cruz. “El ingeniero Bolaños ha tenido un gran logro y es que por primera vez se presenta con una gran claridad el desafío estratégico de la sociedad nicaragüense, y ese desafío ya no pasa por izquierda, o derecha, sino que realmente pasa por aquellos que quieren modernizar este país sobre la base de instituciones”.

Un segundo logro, a juicio de Cruz es que Bolaños ha comenzado a cambiar la percepción que hay de la gestión pública en el exterior. “Es una percepción que ya no es escéptica, de rechazo, de disgusto con un país que pareciera nunca tener salida, sino que más bien de un país que hay un presidente con equipo que está tratando de hacer las cosas bien”.

ESTRATEGIA SIN TÁCTICA

Sin embargo, esos logros no están exentos de desaciertos, explica Cruz, desaciertos muy ligados al equipo de asesores del presidente.

“Donde yo creo que está su gran problema es que si bien es cierto que ha reconocido su desafío estratégico, los pasos tácticos no han sido tal vez los más consecuentes”, asegura.

“Ahí lo que ha faltado verdaderamente es reconocer que estas transiciones hacia la modernidad en sociedades muy tradicionales como las nuestras, son procesos complejos que toman tiempo, son procesos de orden histórico”.

Es por ello que Cruz recuerda que en sociedades tradicionales “se requiere de una política de parte del Ejecutivo que dé calor humano, que escuche las voces del interior del país, que se concentre en resolver los problemas pequeños, los problemas inmediatos. Es una cuestión de mucho estilo y de dar la sensación de que se está escuchando”.

“Si te vas a meter a ese proceso reconocé que en lo táctico tenés un partido que está metido en ese mundo, entonces tu estilo para dirigirte a esa gente tiene que estar en concordancia, que es darle calor humano, escucharlos por horas, es sentir que ellos pueden ver a su presidente, que lo pueden tocar, porque todavía el concepto de la legitimidad en la autoridad en esta sociedad no pasa por el mandato institucional todavía, pasa por la emoción personal. Y en esto (Arnoldo) Alemán era el maestro y sigue siendo el maestro”.

SUBESTIMARON A ARNOLDO ALEMÁN

Cruz, también catedrático del Instituto Centroamericano de Administración

de Empresas, explica que ese desfase entre lo estratégico y lo táctico ha dificultado la gestión efectiva del gobierno, y su capacidad de planificar en plazos reales uno de sus objetivos principales: el desafuero de Arnoldo Alemán.

“Si te ponés plazos perentorios en los que tenés que lograr un objetivo y no lo lográs se percibe como una derrota”, advierte Cruz. “Modernizar a los liberales no es fácil y si llegas a creer que ibas a sustituir ese liderazgo con facilidad, creo que ahí se subestimaba la efectividad del atavismo emocional caudillesco de lo que es el Dr. Alemán”.

Recuerda que caudillos como Alemán tienen un liderazgo natural, por lo que surge un problema también subestimado que es el de la sucesión. Según Cruz, la percepción que existe es que las sucesión de Alemán “no pasaría por el Frente Sandinista obviamente, pero tampoco por los liberales, sino que de alguna forma se está conformando un nuevo polo desde la gestión presidencial, una nueva fuerza, llamalá tercera, cuarta, llamalá conservadora o como querrás”.

Es por ello que Cruz cuestiona cómo el Presidente Bolaños se ha distanciado indirectamente del Partido Liberal Constitucionalista sin tomar en cuenta que ese partido es “hechura” de Arnoldo Alemán. “Estás queriendo destronar al que hizo al partido liberal, al que sostuvo al partido liberal”.

EL ESPECTÁCULO DE SEDUCIR A AVELLÁN

Eso ha llevado a errores tácticos mayores como querer seducir el voto del “poco confiable” diputado liberal Fernando Avellán.

“En la necesidad de sumar votos para cumplir con ese plazo fatal que ellos mismos se fijaron de desaforación te lleva a caer en el espectáculo de andar seduciendo el voto de Avellán, lo cual en un gobierno serio se ve en ridículo en semejante seducción”, afirma cruz.

“Además trae otro mensaje que es que él jugó con ellos y nada le pasó. Entonces eso quiere decir que se estableció un precedente terrible y es de que yo puedo jugar con el equipo de Bolaños y con el presidente y nada me pasa”.

Sin embargo, Cruz no ve que los contactos mantenidos por el Vicepresidente José Rizo con el ala arnoldista del PLC, incluso con Alemán, sean una falta de lealtad hacia el mandatario.

“Si yo fuera José Rizo, que vengo de un partido liberal donde he crecido toda mi vida, donde me he desarrollado toda mi vida, yo también tengo lealtades orgánicas, intereses orgánicos, y si yo veo un desconecte total entre la gestión de mi presidente y lo que es mi partido, me imagino yo que él va a tratar de minimizar ese costo que se le puede transferir a él”, señala Cruz.

“Obviamente, el vicepresidente le debe un mínimo de lealtad, pero no se le puede pedir al vicepresidente que tenga la misma actitud (subordinada) que el staff. Usualmente, el staff se selecciona, sobre todo en estas sociedades, por dos razones: confianza plena por su lealtad y en segundo lugar por su competencia”.

INCOHERENCIA EN AL STAFF

No obstante, reconoce que la falta de interlocutores “oficiales” está perjudicando la imagen de la Presidencia. “En este esfuerzo por ir compensando supuestamente por esa falta de interlocutores, lo que se ha ido es balcanizando el poder en la Presidencia, es creando múltiples enclaves de poder que no se comunican entre ellos, que son los diferentes grupos de asesores y que le da una sensación de incoherencia al staff presidencial”.

Asimismo, admite que la percepción de que el presidente es el único que da la cara, se debe a que “el presidente es la mejor cara que enseñar”, pero también por el temor de los asesores de que si salen otras caras muy distinguidas junto al presidente le estarían “robando el espacio como actor principal, y no es necesariamente así. Hay veces que hay que proteger de una actuación permanente diaria”.

Finalmente, Cruz advierte que en caso de que Alemán no sea desaforado antes de concluir el año, “iniciar la agenda política del 2003 con Alemán como primer plato sería verdaderamente un desastre”, y recuerda que el objetivo supremo que se ha planteado Bolaños de establecer un verdadero estado de derecho, con instituciones sólidas y transparentes, es una obra de nación. “Lo grande de él es que la está iniciando, pero él no se puede poner como mandato de que la va a completar, porque si se pone ese plazo va a fracasar.

EL FIN DE LA LUNA DE MIEL

Arturo Cruz, catedrático del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), sugiere que en el próximo año se gestionen los recursos de contrapartida necesarios para facilitar una serie de programas de ayuda externa que permitan incrementar la inversión pública en infraestructura.

“Hay que reconocer que la inversión nacional no tiene la suficiente fuerza para jalar esta economía”, mientras que la inversión extranjera directa si bien es una fuente de crecimiento vital, ésta lo será más a largo plazo con la consecución de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, explica Cruz.

“La luna de miel que la sociedad nicaragüense le ha dado, tan merecidamente al presidente, en su segundo año se va a empezar a mermar, y tiene que comenzar a mostrar resultados tangibles, y la forma es inversión pública en obras de infraestructura”.

Cruz afirma que inversión en infraestructura y obras públicas es el gallopinto, el queso y la tortilla, y el TLC es la carne... que es lo que está pasando que estamos hablando de carne y no hay gallopinto”.  
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