ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / VIERNES 29 DE NOVIEMBRE DE 2002
PORTADA
EN LA MIRA
CONFIDENCIAS CON LA SICOLOGA
CORREO DEL AMOR Y LA AMISTAD
GUIA DE DIVERSION
BUZON DE LECTORES
POEMARIO
¿QUE PASA?
CINE
ROSTROS
ZONASONICA
La virginidad más allá del mito

Foto  
.Hay opiniones diversas. Hay quienes la ven como un mito, una creencia y otros la defienden por ser un tesoro valioso en la vida de cualquier mujer. Sin embargo, lo que hay que tener claro, según los especialistas, en que el inicio de la vida sexual tanto en hombres como en mujeres conlleva una gran responsabilidad y se debe estar preparado porque de lo contrario las consecuencias van a ser lamentables

Agradecemos a la modelo Michelle Reyes por su colaboración en la ilustración de este reportaje.

 

Guadalupe Espinosa
guadalupe.espinosa@laprensa.com.ni

“Tengo casi tres años de jalar con mi novio y estoy completamente desesperada de tener relaciones sexuales con él pero tengo miedo porque soy virgen, no quiero decepcionar a mi familia ya que ellos se sienten orgullosos de mí porque he estudiado y me he dado mi lugar.

He leído muchos libros acerca de relaciones sexuales y estoy clara que en nuestra sociedad la mujer no vale si no se conserva virgen y no sé si es pecado, estoy muy confundida. ¡Ayúdeme!”.

Es la incertidumbre que viven muchas adolescentes cuando se encuentran ante el dilema de perder su virginidad.

Los criterios en torno a este tema son diversos. Para algunos la virginidad es una idea impuesta cultural y socialmente, basada en el control y el poder sobre la persona catalogada como “virgen” y para otros es un valor personal, intransferible para cada ser humano sea este hombre o mujer. En lo que sí hay puntos de vistas concordantes es que para iniciarse en la vida sexual se necesita estar preparado porque de lo contrario las consecuencias van a ser lamentables.

“El concepto de tener relaciones sexuales como dicen los sindicalistas debe ser en tiempo y forma. Cuanto más organizada tengamos nuestras vidas mejor preparados vamos a estar para enfrentar las consecuencias. Todo acto tiene un riesgo, un costo y el sexo no es la excepción”, afirma el Dr. Petronio Delgado, psicoanalista.

Delgado defiende la idea que la virginidad es un “valor preciosísimo” y que debe cuidarse. Y el supuesto derecho de tener relaciones antes del matrimonio supone un acto anómalo, una anormalidad para el desarrollo de la sexualidad.

“La sexualidad es un encuentro íntimo, único, personal, no solamente de genitales sino que va más allá, tiene aspectos espirituales de por medio. Tanto así que no se puede reducir a un encuentro de segundos estereotipados, me parece que eso es una deformación grosera, burda y ordinaria del concepto de sexualidad”, expresa.

Para Delgado el hecho que una jovencita tenga impulsos y deseos sexuales es algo natural porque legitimiza su condición de mujer, sin embargo, debe seguir un orden establecido que se inicia en el matrimonio.

“Si vivimos en un mundo anárquico y la sexualidad entra en anarquía no va a producirnos nada constructivo va a ser decadente y el hecho de tener vida sexual antes del momento que corresponde va a tener sus consecuencias. Me refiero a perder la legitimidad de la sexualidad como un valor precioso entre un hombre y una mujer”.

La psicóloga, Eudilia Molina, coincide con los argumentos de Delgado en el sentido que los adolescentes deben esperar a que haya una mayor edad, madurez y apertura para iniciarse en la vida sexual.

“Es bueno que exista mayor esfuerzo por conocer la sexualidad y una joven no debe sentirse frustrada porque llegó a los 12 y 20 años siendo virgen. No debe ser motivo de vergüenza, sino más bien de sentirse necesitadas de conocimiento, de averiguar qué es el sexo y verlo como una reacción natural, espontánea”.

Aunque mantiene una postura firme en torno a que la virginidad es tan sólo consecuencia de un proceso de creencias que hay en la sociedad y que no se debe esperar a casarse para perderla.

“Es una idea transmitida, es una base social impuesta históricamente por el hombre, para mantener, someter a la mujer en las limitaciones sexuales. Se dice que el hombre puede, porque en la medida que experimente más hombre es, en cambio la mujer debe ser recatada ya que en esa medida es más digna. Son situaciones impuestas”, valora.

La psicóloga manifiesta que bajo estos términos el sexo no puede ser impuesto, ni inducido por un proceso social de continuismo, de falsa creencia, de tabúes o de situaciones culturales.

Cita como referencia el caso de una madre que le dice a su hija que no tenga relaciones antes de casarse. Aduciendo que cometerá los mismo errores que ella cometió. “Son ideas transmitidas, inducidas, grandes baches que la mujer ha venido viviendo en este proceso histórico social, pero lo importante no está en que debe o no hacer la joven, lo importante es que sepa qué está haciendo y por qué lo esta haciendo, responsable de su sexualidad”.



Educación sexual

Para contrarrestar este problema la educación sexual es muy importante. Los padres deben establecer una comunicación más fluida en referencia a los temas sexuales y dejar de verlos como algo prohibido.

“Hay que educar a nuestra juventud, no deformarla, hay que educar con la verdad biológica, sexual, psicológica y social. Los padres no debe tener vergüenza y sentir que si hablan de sexo con sus hijos están cometiendo un delito terrible. En la medida que uno legitimice las cosas que son naturales vamos a hablar con la frente en alto y no vamos a tener miedo de abordar un fenómeno tan natural como es la vida sexual”, opina Delgado.

“La vida sexual Dios la promociona, la permite y la bendice y dice que es sano tener vida sexual siempre y cuando sea dentro de un orden”.

En cambio, Molina promueve la educación sexual enfocada en la transmisión de valores. “Se debe transmitir conocimientos a nuestros hijos de valores, la joven debe mantener sus valores y responsablemente conocer lo que es el sexo, verlo como algo natural y espontáneo”.

Hay que tener conciencia que al iniciar una vida sexual activa las adolescentes no sólo pueden embarazarse, contraer una enfermedad de transmisión sexual o peor aún el Sida, si no que ponen en riesgo su estabilidad emocional. Por eso al momento de tomar esta decisión háganlo conscientes de lo que esto implica, no lo vean como un juego sino como una gran responsabilidad.



La edad biológica

Para la ginecóloga Lilliam Torres la edad biológica para que una joven inicie su vida sexual activa es después de los 18 años ya que la mujer corre menos peligro, puesto que existe una región escamoso columnar que no ha alcanzado la madurez y no debe entrar en contacto con el semen antes de esa edad y si lo hace la predispone a sufrir más tarde de cáncer cérvico uterino.

“Después de los 18 años la mujer ya ha alcanzado su madurez biológica y está preparada biológicamente para iniciar su vida sexual sin ningún problema”, dice.



Sexo a temprana edad

Sin embargo, todo indica que cada nueva generación empieza su vida sexual más joven. Algunos especialistas asocian estas razones a:

- La baja autoestima de algunos jóvenes que los lleva a buscar parejas sexuales para su aceptación.

- Carencia de afecto familiar.

- Mayor aceptación personal y social de las relaciones sexuales antes y/o durante el matrimonio y mayor comprensión de la sexualidad sin mitos, ni tabúes religiosos; o de cualquier tipo.

- Más y mejores métodos para evitar el embarazo.

- Mejor evaluación de la comunicación sexual como parte importante del conocimiento de la pareja.

En este sentido Molina agrega como causa principal la falta de conocimiento sexual en primer lugar, la curiosidad, conocimientos transmitidos, falsos modelos y un nivel bajo educativo en el medio familiar o psicosocial.

“La gran mayoría de jóvenes sin padres, sin hogar, la inestabilidad emocional, social y económica da origen a un sexo antes de tiempo, da origen a relaciones sexuales promiscuas, a una falta de autoestima y aceptación a sí mismo. Un deseo de meterse a un ambiente diferente para sentirse realizado como persona”, explica.

Molina pone el ejemplo de una joven que inicia su vida sexual a los 12 años, no porque es liberada, ni porque conoce la responsabilidad del sexo, sino por el contrario porque desconoce y es inducida por hombres mayores, por la curiosidad y hasta por sus padres que no cuidan su propia imagen de modelo en ese proceso social.  
.


---
OTROS ARTICULOS

¿Cómo hablo de sexo con mis papás?

El condón ¿es seguro?

El SIDA un enemigo silencioso

Ojo con las ETS

Los efectos de la marihuana

La virginidad más allá del mito