El SIDA un enemigo silencioso
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 | De las 40 millones de personas afectadas en todo el mundo, la mayoría son jóvenes. En Nicaragua se reportan 52 por ciento en hombres y 48 por ciento en mujeres, en edades comprendidas entre los 25 y 39 años... A 20 años de su descubrimiento, la cura del VIH SIDA sigue siendo un reto para
los científicos del mundo. Y la solución para contrarrestar la epidemia se sostiene cada vez más en la prevención |
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Amparo Aguilera amparo.aguilera@laprensa.com.ni
Ver gráfico Afuera el bullicio de la Navidad, mueve a los peatones. Adentro la cosa cambia: cada alma se mueve en función de su enfermedad. Aquí hay pacientes al escoger desde afectados por el corazón, los riñones, el hígado... hasta quebrados, baleados y próximos a la muerte.
En este hospital cada sala alberga una afección específica. Aunque los enfermos con Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) no tienen tanta suerte. A ellos les toca colarse en todos los recintos, porque el centro asistencial no da abasto para tanto enfermo.
César Ordóñez (este no es su nombre de pila) cuenta que ya lleva ocho días hospitalizado debido a los dolores en el abdomen, diarreas y calentura. “Como tengo SIDA, para mí estás enfermedades son como una bomba de tiempo en mi cuerpo”, señala.
El hombre tiene siete años de padecer la enfermedad, que adquirió por su promiscuidad con trabajadoras del sexo. Además, relata que a los dos años se la descubrió porque le comenzaron aquejar constantes diarreas. “Allí yo me puse al tanto”, comenta.
Después de esto expresa que sobrevive combatiendo cada afectación oportunista que chupa su cuerpo, por sus bajas defensas. “Tengo debilidad hasta para caminar y he perdido 50 libras de peso, de más de 130 que tenía. Ahora sólo estoy intentando alargar la vida, y tal vez lo consiga”, refiere frustrado porque parte de su familia lo rechaza.
Como él 953 personas(mientras 46 casos están en proceso de diagnóstico), a la fecha registradas por el Ministerio de Salud (MINSA), se las ingenian para no morir. Aunque cada vez sus posibilidades se agotan ya que los medicamentos para detener el avance de la enfermedad es caro y muchos no se encuentran en el país.
Con “ las uñas”
Carlos Quant, responsable de Infectología e Epidemiología en el Hospital Escuela de Referencia Nacional “Roberto Calderón”, dice que sólo cuentan con medicamentos para combatir patologías como las neumonías que no requieren tratamiento intravenoso; tuberculosis y diarreas.
“Pero no para atender hongos, infecciones por herpes o para detener el avance del virus. Inclusive tenemos problemas para diagnosticar los padecimientos por falta de equipos”, sostiene.
A eso añade, el precio de los medicinas habituales para mantener en buenas condiciones de salud a la gente afectada. “Por ejemplo las tabletas de fluconazol andan por los 200 córdobas cada tableta. Por otro lado medicamentos como la anfoterina B, útil para minimizar las enfermedades oportunistas no se encuentran en el país”, advierte.
Por otra parte, el MINSA carece de terapias antirretrovirales, consistentes en un cóctel de tres medicamentos (éstas en el mercado se comercializan como mínimo en 1, 500 dólares según el médico), que sirven para frenar la progresión del virus.
Y las cifras hablan. En los dos últimos años, el hospital contabiliza a 75 pacientes con SIDA. Atendiendo al mes de dos a cuatro pacientes. “Hecho que en 1997, por ejemplo, sólo se hospitalizaban de uno a dos afectados”, refiere.
Los datos también revelan que el 95 por ciento de los casos se transmitieron a través de relaciones sexuales. Aparte de eso, las personas con VIH o SIDA oscilan entre los 20 a 40 años, con una relación de siete hombres por una mujer, y con una tasa de mortalidad del 60 por ciento. Esto significa que de cada 10, mueren seis.
Por si fuera poco, las ciudades que presentan mayor índice de SIDA son Managua, León, Chinandega y el Atlántico... las tres primeras ciudades coinciden con las establecidas en las estadísticas del Minsa, donde la relación hombre por mujeres se mueve en un tres por uno (años atrás era de siete por uno). Aunque en las edades de 15 a 19 años, están uno a uno.
¡Ojo chavalos!
Pero hay una salida, a criterio de los especialistas consultados: ¡la prevención! Sin embargo, para esto, coinciden, conviene conocer de qué trata la enfermedad, cómo se puede transmitir y qué síntomas conlleva.
Vamos por parte. En principio se debe diferenciar el VIH del SIDA, ya que no son la misma cosa. El primero es asintomático y puede permanecer “dormido” uno, dos y hasta siete años después de haberse adquirido ya sea por transfusión sanguínea, o sea cuando a la persona se le transfiere sangre contaminada; por relaciones sexuales que incluyan prácticas anales u orales sin el uso del preservativo; o transmisión prenatal, la cual se da cuando la madre embarazada (con VIH SIDA) afecta a su bebé a través de la placenta, el parto o la lactancia.
Con cualquiera de esas transmisiones el virus, aunque lento, hace de las suyas para atrincherarse en el cuerpo, replicándose 100 millones de copia por día y atacando a la vez, los linfocitos CD4, que son ni más ni menos los encargados de atacar los cuerpos extraños que entran en el organismo.
¿Cómo sorprenden al experto enemigo? Los “agarran por detrás” ya que se esconden mientras los CD4 permanecen en constante vigilancia y es cuando les caen encima, destruyendo su capa externa.
Tras esto consiguen apropiarse de la célula y multiplicarse camufladamente hasta que logran anidar toda “la casa” reduciendo a cero las defensas del sistema inmunológico. Y es cuando entran en función los efectos del SIDA, donde enfermedades como las gripes, diarreas, neumonías, hongos, derrames, varicelas... están a la orden del día.
A ehcarlas todas…
Para Leonel Argüello, director ejecutivo del Centro de Estudios de Promoción Social (CEPS), la percepción actual de los nicaragüenses “es que aquí no está pasando nada”, insiste.
El continúa: “Esto conlleva a conductas sexuales riesgosas, sin el uso de preservativos, de allí que las transmisiones del VIH SIDA se den por contacto sexual en la mayoría de los casos”.
Las únicas cuatro maneras de prevenir más contagio, a juicio de Argüello se dan por medio de la abstinencia sexual, la garantía de transfusiones de sangre sana (aunque este contagio es escaso), fidelidad absoluta y el uso del condón, ya que tiene una efectividad superior al 99 por ciento.
De no optar por cualquiera de los anteriores comportamientos, los casos de VIH o SIDA el próximo año se van a duplicar, de acuerdo al galeno. “Siendo la población joven las más afectada, ya que es la que más experimenta”, subraya.
Sabías que…
A nivel mundial los medicamentos para frenar el VIH o SIDA se cotizan a 300 dólares al mes.
Las transmisiones fetales se originan en un 30 por ciento. En Nicaragua, ésta alcanza casi un siete por ciento.
La población más afectada en el país, sigue oscilando entre los 25 a 39 años. Razón por la cual el MINSA, está organizando prevenciones interinstitucionales que incluyen a estudiantes de cuarto grado a quinto año de secundaria.
Aunque el Programa de Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Droga y la Coalición Centroamérica de Organizaciones Juveniles, están organizando campañas preventivas contra el VIH SIDA.
En el país, por ejemplo, desde ya están capacitando a los jóvenes a través de charlas referidas a los riesgos y todo lo que tiene que ver con el virus. Ya que su meta es incidir a nivel nacional para bajar el índice de propagación de esta enfermedad a nivel nacional.
Al toro… por los cuernos
Los galenos recomiendan, especialmente a los adolescentes, informarse sobre el VIH SIDA antes de asumir una relación sexual.
No dejarse llevar por la presión del grupo para establecerlas, sino al contrario: alargar esta decisión para estar seguro en un cien por ciento de este paso y no errar.
Si después de todo, optaron por tenerlas, deben tener en cuenta que el VIH o SIDA no tiene rostro: ataca por igual a ricos y pobres, a gente agradable o fanfarrona... de manera que deben enterarse sobre los antecedentes de su pareja.
Finalmente sugieren ponerse a la vanguardia en la prevención de esta enfermedad y no estigmatizarla. Ante todo, deben ser solidarios con la gente afectada ya que el virus o el SIDA no se pasa por un beso, un abrazo, un apretón de manos, un saludo… 
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