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JUEVES 29 DE AGOSTO DEL 2002 / EDICION No. 22835 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Reportaje especial
La violación, una lesión irreparable

Foto  
.El trauma psicológico que deja la violación es más difícil de superar que el daño físico

Sicóloga María Leonor Mendieta.

 

Luis Alemán
luis.aleman@laprensa.com.ni

Desde que fue violada, María no puede dormir, apenas cierra los ojos revive los momentos cuando los tres hombres la violaban mientras se reían a carcajadas.

Para la licenciada María Leonor Mendieta, sicóloga de la Comisaría de la Mujer de Ciudad Sandino, eso es solamente una de las maneras en que se manifiesta el daño psicológico que queda en una mujer que ha sido violada.

Muchas veces la víctima queda en tal estado que se tiene que provocar una crisis para que pueda asimilar lo que le ha ocurrido, “queda en lo que llamamos un estado cataléctico”, señala Mendieta.

La violación desencadena una serie de traumas como temor al sexo opuesto, a grupos de personas o bien a salir sola.

Según la psicóloga, cuando la violación es cometida por una persona desconocida “el trauma es, digamos, menor que cuando el agresor es una persona de nuestra entera confianza”.

En la mente de la persona agredida aparecen una serie de interrogantes que al final la hacen sentirse culpable. ¿Por qué lo hizo, si es mi amigo? ¿Qué hice para llamar su atención? ¿En qué fallé?

El trauma entonces es mayor porque la mujer tenía confianza en esa persona y de pronto se cae todo lo que se había creado de un amigo, novio, pariente cercano, el padre. Las consecuencias son peores afirma Mendieta.

De acuerdo con la psicóloga, el trauma es mayor en casos de mujeres que presas del temor o de lo que puedan decir de ellas o de su agresor, guardan en secreto su sufrimiento y llegan incluso a dejar de poner resistencia a su violador.

Esto ocurre generalmente en las niñas que son violadas reiteradamente por sus padres, padrastro o vecinos y se quedan calladas ante las amenazas del tipo.

También tiene que ver con la forma en que fue cometida la violación, si fueron varias personas, si la mujer fue sometida por varias personas, si fue vaginal, anal, si la obligan a hacer otras cosa. La asimilación del proceso de recuperación es más difícil, porque la mujer usa como mecanismo de defensa el rechazo a sí misma.

En estos casos, además de la atención especializada también tiene vital importancia el respaldo de la familia, de una amiga. Pero lamentablemente la cultura nicaragüense más bien culpa a la mujer.

“Hay casos en que los familiares de las violadas las culpan por la forma de vestir o cuando es una adolescente o una niña, las madres se quejan y les dicen que al perder la virginidad ‘ya no sirven y no tienen derecho a encontrar hombres que la amen”, concluyó.  
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