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JUEVES 29 DE AGOSTO DEL 2002 / EDICION No. 22835 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Reportaje especial
Marcada para siempre una noche de violencia en Ciudad Sandino

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.“Eso no se lo deseo ni a mi peor enemiga. Mientras uno se me ponía encima, los otros se reían y me manoseaban el cuerpo, no puedo olvidarlo”, relata María, una joven violada por un grupo de pandilleros encabezados por “El Wiri”, quien fue capturado por la Policía, pero obligada a dejarlo en libertad por una orden judicial que invocaba el artículo 142 del Código de la Niñez y la Adolescencia

 

Luis Alemán
luis.alemán@laprensa.com.ni

“Ellos me agarraron, me taparon la boca mientras me amenazaban con una piedra para que me callara. Yo les pedía clemencia, que no me hicieran nada pero la respuesta de ellos fueron carcajadas”.

María comienza así el relato de una experiencia que jamás se imaginó vivir y la que quizás jamás olvidará en toda su vida. La noche del recién pasado 18 de agosto un grupo de pandilleros la sometieron a una de las acciones más condenables entre los delitos contra las personas: la violación.

Desde aquella noche fatídica han pasado 11 días y María sigue creyendo que nunca debió salir de su casa. Piensa que la diversión es un pecado y que jamás debió ni siquiera atreverse a pensar en salir a bailar. Cree que el hecho de haber salido esa noche es la causa del estado traumático en que se encuentra ahora, violada no sólo corporalmente sino también, violada en su interior, en su ser, en su vida.

“Eso no se lo deseo ni a mi peor enemiga. Mientras uno se me ponía encima, los otros se reían y me manoseaban el cuerpo, no puedo olvidarlo”, relata.

EXCESO DE CONFIANZA

Eran como las 11 de la noche —en realidad no recuerda con exactitud la hora—, cuando en compañía de unas amigas se había tomado unas cervezas en el chinamo “El Primo” que se encuentra detrás del Mercadito de Ciudad Sandino. Estaba confiada, pues en ese sector a pesar de la presencia de las pandillas, éstas no le hacen daño a quienes conocen.

Pero esa confianza fue la que al final la traicionó esa noche. Sus amigas se habían ido dejándola sola en el lugar. La presencia de varios muchachos vecinos todos de Nueva Vida le dio cierto grado de seguridad al extremo que optó por quedarse y aprovechar cuando éstos se fueran para irse con ellos.

Y así sucedió, sólo que María no contaba con lo que le esperaba más adelante. Del lugar donde están los chinamos hasta Nueva Vida —en cruzada— hay un trecho bastante corto y no les llevaría mucho tiempo llegar a su destino. María conversaba animadamente con sus amigos cuando de pronto vieron aparecer un grupo de muchachos a quienes identificaron como los pandilleros de la zona 6 de Ciudad Sandino.

LLEGÓ EL MOMENTO FATAL

Fatal. De inmediato una lluvia de piedras anunció lo que nadie se esperaba, un ataque de pandillas. Los muchachos lograron escapar de la agresión no así María quien se vio rodeada por el grupo de jóvenes quienes la empujaban entre sí tocándole sus pezones, sus piernas y todo el cuerpo, como preámbulo de lo que vendría después.

María creyó tranquilizarse cuando vio que uno de los sujetos era “El Wiri”, un muchacho que vive a escasas tres cuadras de su vivienda en Nueva Vida, pero esa leve esperanza se desvaneció cuando el mismo “Wiri” le gritó que en ella se desquitarían el hecho de no haberle podido hacer nada a los tres muchachos señalados por los pandilleros como uno de sus enemigos.

Entonces comenzó el martirio de María. Tres de los pandilleros a la cabeza de ellos “El Wiri” la tomaron a la fuerza y la llevaron a un lugar oscuro del parque, detrás del Mercadito, ahí la obligaron a quitarse la ropa mientras con una piedra la amenazaban con matarla si no dejaba de llorar.

IMPLORÓ CLEMENCIA

“Mirá pipito, no me hagás nada por favor”, fue la súplica de la joven quien lloraba incansablemente. Fue cuando “El Wiri” tomó una pañoleta y le tapó su boca, mientras los otros dos la desnudaban y arrastraban hasta una banca donde la acostaron.

“Uno me agarró de las manos y me las puso hacia atrás, el otro me tomó de las piernas mientras el otro se me ponía encima. ‘El Wiri’ fue el último...”, recuerda esta joven atormentada. “Yo sólo pujaba, no puse resistencia. Usted viera cómo me tenían agarrada, yo no podía evitarlo, pero no lo quería”, afirma entre sollozos.

El resto de la pandilla al ver la violación quisieron también hacer lo mismo, pero no pudieron porque otro grupo de chavalos miembros de la pandilla Los Cholos estaba cerca, lo que hizo que éstos se retiraran dejando a María en el suelo. A como pudo se vistió y salió corriendo sin detenerse hasta su casa, no pudo llegar porque el cansancio, el dolor y el miedo se lo impidieron.

Se recostó en un poste del tendido eléctrico y se soltó en llantos, mientras una de sus amigas se le acercó y le preguntó: “¿Qué te pasó pipita?”.

“Me violaron”, contestó María y ambas se abrazaron y se soltaron en llanto.

SECUELAS DE LA VIOLACIÓN

Desde entonces María no ha salido de su casa, cuando se baña se lava fuertemente el cuerpo como queriendo limpiarse una mancha. “No puedo dormir y cuando cierro los ojos escucho que se ríen, que me persiguen como si me van a violar otra vez”, dice.

Está recluida en su casa, no quiere salir a la calle porque según ella, siente que la van a señalar como si lo que “me pasó fue por mi gusto”, afirma María, quien dejó de ir al trabajo por temor a encontrarse a sus atacantes en el camino o porque la gente crea que ella es una prostituta.

Pero el drama de esta joven es mayor. La Policía que logró capturar a “El Wiri”, se vio obligada a dejarlo en libertad en virtud del artículo 142 del Código de la Niñez y la Adolescencia.

El artículo 142 del Código de la Niñez y la Adolescencia señala textualmente “El adolescente, en todo caso, gozará de libertad desde el período de investigación y durante el proceso”.

“La detención provisional tendrá carácter excepcional, se aplicará a aquellos hechos delictivos cuya medida implique privación de libertad, y sólo cuando no sea posible aplicar otra medida menos gravosa”.

“El proceso penal especial del adolescente en primera instancia, no podrá exceder de tres meses.”

“El Wiri” ahora no sólo amenazó con violar nuevamente a María, sino que ha mandado mensajes a los padres de la joven asegurándole que si lo andan denigrando como pandillero les pasará la cuenta.

El pasado domingo durante una fiesta realizada en Nueva Vida, “El Wiri” estuvo jactándose de haber tenido relaciones sexuales con María y aseguró que ella disfrutó de la relación. “¡Soy adolescente por eso no me hacen nada!”, dicen que alardeó “El Wiri”.

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