Incertidumbres en la Cumbre
Elida Z. Solórzano
Las grandes conferencias y cumbres de la Organización de Naciones Unidas (ONU) suponen beneficiar a toda la humanidad, sin embargo, hasta la fecha la mejoría para el mundo en desarrollo se sigue esperando. La Cumbre Mundial Sobre el Desarrollo Sostenible (conocida también como Río + 10) que comenzó el 26 de agosto en Johannesburgo, Sudáfrica y supone terminar el 4 de septiembre del 2002, tratará mucho sobre el Medio Ambiente. Ojalá esta sea una oportunidad de cambios favorables para los países más necesitados y que nuestros países no sucumban a las ideologías que usualmente son las responsables de hacer de estas reuniones verdaderos campos de batalla por el uso de lenguaje ambiguo.
El tema es muy importante. Todos estamos de acuerdo que los recursos naturales de nuestro mundo son finitos y nadie podrá estar en contra de que se haga un uso racional de los mismos. En lo que es difícil ponerse de acuerdo es en el cómo.
Ciertamente no es racional ni sostenible que el 15 por ciento de la población mundial consuma el 56 por ciento de los recursos a la vez que al 40por ciento sólo le toca el 11por ciento. Hoy hay en el mundo 1,300 millones de personas que viven en extrema pobreza, lo que significa que son personas que tienen una esperanza de vida inferior a los 40 años, que no gozan de servicio alguno y que no tienen ningún nivel de escolaridad. Además, hay que agregar a los que viven en extrema pobreza, 3,000 millones de pobres. (Estadísticas tomadas de ZENIT)
Se espera que a Johannesburgo lleguen 60,000 personas. Mientras los representantes de los países discuten el documento final, habrá gran cantidad de actividades paralelas. Muchos llegarán con muy buena voluntad a buscar una salida verdadera para la pobreza y los abusos al medio ambiente, otros llevarán su propia agenda ideológica como “solución”. Los países en desarrollo por descuido y/o por carecer de una memoria institucional de todas las conferencias anteriores, muchas veces aceptamos las supuestas “soluciones” que se basan en ideologías y luego sufrimos las consecuencias de ver condicionada la ayuda limosnera que nos llega a esas ideologías. Hay que tener en cuenta que cada conferencia o cumbre de la ONU construye sobre las anteriores y no hay vuelta atrás.
La globalización es trasfondo de todos los temas que se tratan en la ONU, es una realidad. Como la ciencia, la globalización se usará para bien o para mal de la humanidad. El concepto de globalización tiene muchos aspectos dentro de la ONU, sin embargo, en este artículo por su relación el medio ambiente y por ser menos conocido, sólo me referiré a uno: la visión que se llama “holismo”. Esta palabra de origen griego significa que el mundo constituye un todo, dotado de más realidad y más valor que las partes que lo componen. En ese todo, el surgimiento del ser humano no es más que una etapa, o si se quiere, una reencarnación de la evolución de la materia y el destino del hombre es la muerte. Es desaparecer en la Madre-Tierra de donde nació. Es decir, el ser humano se vuelve un animal más entre todos los demás que pueblan la tierra. Lo primero es la tierra, el planeta, el universo. El ser humano es secundario y no existe para él la trascendencia.
Esta conferencia está siendo usada por un movimiento que quiere introducir lo que se llama “La Carta de la Tierra”, que es un nuevo código moral con la visión holística. Esta visión, como decía, ya es componente de la globalización según los burócratas de la ONU y países poderosos que la manejan. Éste es un verdadero peligro porque con “La Carta de la Tierra” se pretende sustituir la Declaración Universal de Derechos Humanos, misma que sí reconoce la dignidad insustituible de los seres humanos. “La Carta de la Tierra” en realidad es un nuevo código moral que se busca para una religión universal. Mijail Gorbachov, entre otros de sus promotores agnósticos, considera que esta “Carta” será como los nuevos 10 Mandamientos o el nuevo Sermón de la Montaña para esta “nueva era” de globalización. De hecho mientras dure la cumbre estará presente copia de la última versión de “La Carta de la Tierra” dentro de lo que llaman “El Arca de la Esperanza”. Incluso habrá grupos de jóvenes que bailarán ante la nueva arca como lo hizo el Rey David ante el Arca de la Alianza que contenía las Tablas de la Ley, el Decálogo. Saque el lector sus propias conclusiones.
En Nicaragua no conocemos la posición del gobierno ante esta nueva cumbre pero en una reunión de Ministros del Medio Ambiente en Bali, en junio recién pasado, el delegado de Nicaragua junto a otros pocos países, apoyó la introducción de “La Carta de la Tierra” dentro del documento de la Cumbre en Johannesburgo. Eso ayudaría al plan de la ONU que quiere que esa Carta forme parte de una futura Convención sobre Medio Ambiente y Desarrollo que va a pedir que todos los países ratifiquemos. Nicaragua necesita conocer esa “Carta de la Tierra” para no ayudar a avanzar la agenda oculta de la ONU. No necesitamos más incertidumbres de las que ya tenemos.
La autora es socióloga. 
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