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MARTES 27 DE AGOSTO DEL 2002 / EDICION No. 22833 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Entendiendo a nuestros hijos e hijas entre los 9 y los 11 años

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Margarita Murillo Gamboa
mmurillogamboa@yahoo.com

Como lo hemos venido retomando, educar para la sexualidad a nuestros hijos e hijas es todo un reto, y de acuerdo a nuestro desarrollo como adultos no olvidemos que tenemos la fuerza y las habilidades para hacerlo.

Los niños y ya no los podemos llamar así porque en realidad en este período ya son casi muchachos y muchachas, comienzan a despertar un proceso de encuentro con su autoimagen, un mayor deseo de compartir y de pasar más tiempo con los amigos y amigas, en realidad se hacen amistades que pueden durar para toda la vida.

Nuestra guía irá en una fuerza que los lleve a consolidarse como personas, valores que les permitan asumir con mayor fuerza sus responsabilidades, aquí se consolidan los hábitos de estudio para el Colegio, se busca que se responsabilicen de sus decisiones y que construyan su autonomía.

Con los muchachos, en este tiempo la búsqueda y la curiosidad sexual será aún mayor, puede que algunos tengan ocurrencias de llevar revistas pornográficas, naipes de mujeres desnudas, se escondan para tocarse o mirar cómo son los hombres y las mujeres desnudas, se interesan por el físico y hacen competencias entre los varones a ver quien orina más largo o más tiempo, o más alto, tienen luchas de quién es el mejor deportista, quién sabe más, quién le cae a cual chiquilla, quién tiene la primera novia, aunque ni siquiera le hable, se mandarán recados entre ellos o utilizando a las amigas a ver si los vuelven a ver, sino qué color caerle, se mandan saludos y se dicen cosas como “usted le gusta a fulanito”, y eso es símbolo de que pueden caer y tener novia. Por favor no nos hagamos como padres y madres los graciosos y los vacilemos, probablemente cerremos la puerta para siempre, respetemos sus sentimientos y sus formas ingenuas de amar.

Es necesario e indispensable que “perdamos el tiempo” con ellos, al menos una vez a la semana o cada dos semanas, perder el tiempo con nuestros hijos es hijas implica salir a comer con ellos, aunque sea un helado a la pulpería de la esquina, disfrutar de no hacer nada, no es salir a hacer mandados, es salir a construir y perdurar una relación, que poco a poco podemos aprovechar para abordar malos comportamientos, corregir la elección de las amistades.

Se les debe explicar lo de la primera eyaculación que les sucederá alrededor de los once, trece o catorce años, que tendrán erecciones involuntarias que deberán aprender a controlar por medio de respiraciones y el control de las imágenes que tienen en su mente. Hay que hablarles de los efectos de mirar la pornografía, que los lleva a degradar la relación coital, que se degrada el cuerpo y la construcción del placer, que eso será la peor forma de poder mirar como es un acto sexual. Dependiendo de la apertura se les podrá explicar que el acto sexual busca unión, construcción del placer, compromiso, responsabilidad, que se necesita madurez y afecto, muchos valores y deseos de hacer las cosas bien.  
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