A propósito de Zoilamérica
Alejandro J. Ayón
Después de unos meses sin escribir, hoy me motiva hacerlo las palabras de denuncia de Zoilamérica Narváez en su artículo: ¿Es mas grave robar que violar?, publicado en Opinión de LA PRENSA el domingo 25 de agosto de 2002.
El incremento del abuso sexual que hemos venido observando en la niñez nicaragüense arroja datos cada día más alarmantes y para aquellos que trabajamos en el sector salud atendiendo estos infantes, notamos que la agresividad con que se dan estos hechos delictivos también ha aumentado progresivamente. Muchos de estos niños(as) necesitan la intervención del cirujano pediatra para corregir las lesiones físicas causadas por los atropellos, pero las lesiones psicológicas son muy difícil de corregir, muchas de ellas duran para toda la vida, alterando de manera sensible y negativa el desarrollo de las víctimas.
No podemos permitir cuando hablamos de una Nueva Era de principios éticos y morales, asociarnos a algunos abusadores sexuales, inmorales, de otras épocas, que ahora se cobijan con la bandera de la anticorrupción, tapando, según ellos, todo el daño moral, psicológico que le han causado a personas en particular y a un pueblo en lo general.
La lucha contra la corrupción no empezó en enero del año 2002, para muchos ciudadanos ha estado siempre dentro de sus principios elementales, no había que esperar que el gobierno de Alemán terminara con las arcas del Estado, para cantarle lo que todos a voces conocíamos y algunos callaron; pero por favor que no vengan otros presuntos delincuentes a decir quién es más ladrón. Mis padres me enseñaron que cuando de robar se trata no importa lo grande o pequeño; el ladrón es ladrón, y nunca el fin justifica los medios.
Esperemos que toda esta lucha contra la corrupción nos lleve a soluciones permanentes para atacar más fácilmente y de forma urgente los otros males mayores que agobian al país (la pobreza, desempleo, falta de producción, etc.) y no permita que las víboras aprovechen el momento difícil que vivimos y la ingenuidad de algunos para atacar de nuevo, tal y como parece que se vienen preparando.
Que sirvan estas palabras de reflexión para que la familia nicaragüense luche por mantener los principios morales y éticos que le permitan seguir siendo el núcleo de la sociedad demócrata; para que el nicaragüense no se deje engañar por aquellos corruptos y corruptores que se ocultan tras los símbolos patrios sin darse cuenta que la ensucian con sus intenciones y para que este gobierno actual medite y no permita que la situación se escape de las manos, corriendo desenfrenadamente tras los corruptos recientes para caer en la trampa de los corruptos del pasado.
El autor es cirujano-pediatra, presidente Comité Moral y Ética Hospital Infantil, “Manuel de Jesús Rivera”. 
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