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MARTES 27 DE AGOSTO DEL 2002 / EDICION No. 22833 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Manos “mágicas” en medio de Las Segovias

Foto  

Daysi Flores, en plena faena de elaboración de artesanías a base de hojas de pino.

 

Mayda Isabel Meléndez
mayda.melendez@laprensa.com.ni

NUEVA SEGOVIA.- Con toda seguridad puede decirse que Daysi Flores Borjas tiene “manos mágicas”, y no sólo porque desde hace cuatro años pertenece a la Cooperativa de Mujeres que lleva ese nombre en Dipilto, Nueva Segovia, sino porque con mucha destreza zurce las “acículas” (así le llaman a las hojas del pino por su forma de aguja).

De 25 años y soltera, Daysi encontró en “Manos Mágicas” una fuente de ingresos para ayudar a sus padres con los gastos de la casa, pero también algo de suma importancia: descubrir que si varias personas se unen en un propósito pueden enfrentar de mejor manera cualquier situación.

“A veces trabajo en costura, pero eso casi no da (ganancias), pero ahora que trabajo en el pino sí vendo, porque a veces trabajo yo sola, mensual puedo vender entre 400 y 500 pesos que antes no los tenía porque no trabajaba en el pino”.

Daysi recuerda que durante unos dos años se dedicó solamente a la costura, sin embargo, ese trabajo no le resultó rentable debido a que los clientes “llegaban a traer fiado y nunca pagaban”. Por tanto, aunque trabajara duro, nunca veía el fruto de su trabajo.

Ahora sí. Para comenzar, todo lo que tienen que hacer es ir a recoger hojas y comprar el hilo, la aguja se repone rara vez, sólo cuando se quiebra. Por lo tanto, la mayor inversión consiste en la mano de obra, la cual han aprendido a valorar.

“Antes vendíamos la artesanía hasta en 20 pesos, pero hemos recibido capacitaciones y nos enseñaron que tenemos que darle valor a nuestro trabajo, así que ahora las comercializamos mejor”.

INICIÓ SIN APOYO

Al principio nadie creyó en las 25 mujeres que en 1998, en vista de la difícil situación económica que atravesaban, decidieron ir a los pinares a recoger las hojas y con éstas hacer canastas de diferentes formas y para los más diversos usos. Pero llegó el huracán Mitch en octubre de 1998, y a su paso también se llevó la organización.

Sin embargo, funcionarios del Programa Centroamericano Forestal (Procafor) empezaron a reactivar a las mujeres, logrando incentivar a 17 de ellas, y un varón, para organizarse de nuevo. Ahora cuentan con personalidad jurídica, también con una casita que la Ayuda Popular Noruega les donó y hace las veces de oficina y centro de reunión para trabajar.

Eso no es todo. El nivel de especialización alcanzado por estas mujeres a través de los seminarios recibidos y la práctica, les ha permitido participar como conferenciantes en otros países del área centroamericana, sobre todo en Honduras, donde, en el último viaje, Daysi ganó 10 dólares por día, durante 15 días.

Los “cheles”, como llaman en la zona a los turistas estadounidenses y europeos, son la mayoría del grupo de clientes que la cooperativa de mujeres tiene. Sin embargo, también participan en eventos nacionales promovidos por diversas instituciones gubernamentales, donde logran vender sus productos a la población nicaragüense.

El próximo 26 de septiembre, participarán en un evento que se realizará en el Palacio Nacional de la Cultura.  
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