Jueces microfonósfagos
Jimmy Antonio Pravia Mena
Es rutina observar diariamente que los jueces (de Managua, principalmente) se extasían ante los micrófonos, devorándolos con locuaces declaraciones que en nada contribuyen en remozar la justicia porque, en vez de imponerse un deber de reserva y discreción, adelantan atisbos de la manera de cómo van a sentenciar. El (la) juez parlanchín se condiciona a priori porque irrefragablemente, lanza un tipo de expectativa ante la opinión y, subsecuentemente supedita su resolución judicial a la expectativa que generó por hablantín.
En los países donde el estado de derecho alcanzó madurez los medios no escarban tanto en los jueces y éstos no están ávidos, ni por asomo, de que los lleguen a entrevistar.
¿Qué buscan con hablar tanto acaso impresionar a los magistrados de la Corte Suprema para “ganar puntos” ante ellos?
El (la) juez más idóneo es aquél que labora, no con el chillido de la ruidosa chicharra, sino con el silencio laborioso de la hormiguita. 
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