¿Quién diablos mató a Erwin?
Elízabeth Romero elizabeth.romero@laprensa.com.ni
Manchas de sangre y hasta un mechón de cabello fue lo que quedó de la violencia que el fin de semana terminó con la vida de un joven. De su muerte, nadie responde.
Erwin Antonio Ferrufino Ayala, de 17 años, falleció la madrugada del domingo en el Hospital “Lenín Fonseca”, después de recibir tres machetazos, uno de los cuales le cortó de tajo su oreja izquierda y le perforó el cráneo, mientras otro cercenó varios dedos de su mano izquierda.
Otras cuatro personas que acompañaban a la víctima también fueron lesionadas.
Al momento de la agresión, el grupo de jóvenes salía de una fiesta popular en la comunidad de Nejapa. Erwin Antonio caminaba junto a sus hermanos Bismarck y Wilmer Ferrufino Ayala, y con los hermanos Leonardo y Walter Gutiérrez, quienes también resultaron lesionados.
El hecho ocurrió cuando los muchachos que salían de las fiestas patronales que se celebran en la comunidad de Nejapa fueron perseguidos por otro grupo procedente de Planes de Nejapa, quienes estaban armados con machetes y cuchillos. Hasta ayer nadie supo informar sobre los móviles del caso.
El confuso incidente, que corresponderá a la Policía Nacional dilucidar, aparentemente fue provocado por la llamada pandilla de “Los Pindongos”. Extraoficialmente se menciona como el autor de los machetazos a Ramón Romero Aguilar, alias “Moncho Negro”, cabecilla de esa pandilla, quien se encuentra prófugo.
Los afectados también mencionan a una persona conocida únicamente como “Lino”. Otros dos acompañantes de los agresores no fueron reconocidos.
Bismarck Ferrufino, de 15 años, comentó que desconoce el motivo de la agresión, sobre todo porque “nosotros éramos amigos, se hablaban con mi hermano mayor”.
QUINCE PUNTADAS
El joven relató que después que ellos abandonaron el lugar donde se celebraba la fiesta, pasadas las 11 de la noche del sábado, el grupo liderado por “Moncho Negro” los siguió, y al llegar por el sector de la cancha, los atacó.
En el lugar mencionado quedaron las manchas de sangre, y a unos pasos, frente al portón de una pulpería cercana, aún se observaba, la mañana del domingo, un mechón de pelo arrancado a la víctima por uno de los machetazos.
Bismarck relató que sus hermanos y amigos no llevaban armas, por eso sólo su grupo resultó perjudicado.
Bismarck sufrió herida en uno de sus brazos, pero su hermano Wilmer recibió un machetazo en la cara que ameritó 15 puntadas, la herida se extiende de la nariz al labio superior.
Mientras que los hermanos Gutiérrez permanecían internados en el Hospital “Lenín Fonseca”, donde uno de ellos, Leonardo, se encontraba en estado delicado.
“Parece que les jugaron sucio, se hicieron los mansos para jugarles la traición”, manifestó la madre de la víctima Ángela Nubia Álvarez, quien refirió que las personas que agredieron a sus hijos no son pandilleros, “sino drogadictos”.
NO MÁS CHANCHADALES
“Yo pido que haya justicia”, demandó la madre, quien urgió de la Policía una respuesta para evitar que estas personas continúen “haciendo chanchadales”.
Álvarez criticó al jefe de Policía del sector, Iván Salinas, porque según ella “les tiene encargo” a sus vástagos, a quienes hace unos 15 días pretendió capturar porque supuestamente tenía información de que éstos portaban armas.
“Si armas tuvieran, allí hubieran muerto todos”, expresó la mujer.
La Policía de la Tercera Delegación prefirió esperar los resultados de las investigaciones para pronunciarse sobre el caso, y agentes de la Guardia Operativa de esa institución realizaban desde tempranas horas las pesquisas correspondientes en el lugar del hecho sangriento.
Uno de los efectivos que investigaba en el lugar, dijo que pese a que solicitaron información a los dueños de bares del sector, todos coincidieron en que no observaron ningún pleito antes que se registrara el hecho sangriento. 
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