La otra cara de Otto Reich
Los ásperos comentarios con que el periodismo pro sandinista recibió el anuncio de la visita que hará hoy a Nicaragua el subsecretario de Estado norteamericano para asuntos interamericanos, embajador Otto Reich, demuestran que las heridas de la guerra civil de los años ochenta todavía están abiertas y sangrantes, al menos para algunos sectores de la izquierda nicaragüense.
Este anacrónico resentimiento hacia Reich se debe a que éste en los años ochenta desempeñó una función importante en la ayuda estadounidense a la lucha que libraba la mayoría del pueblo nicaragüense contra el régimen totalitario sandinista. Sin embargo, así como los miembros y simpatizantes del sandinismo por ese motivo guardan resentimiento hacia estadounidenses como Otto Reich, también hay muchos nicaragüenses que agradecen al actual subsecretario de Estado norteamericano el apoyo decisivo que brindó a la lucha contra el totalitarismo sandinista, aparte de los que se corrompieron en el poder y ahora también gritan “contra el yanqui enemigo de la humanidad”.
En realidad, el embajador Reich fue uno de los ciudadanos y funcionarios públicos norteamericanos que más se preocuparon por brindar el apoyo que demandaron los sectores democráticos de Nicaragua, para sacudirse la dictadura izquierdista del sandinismo que había sustituido a la dictadura derechista del somocismo.
Cabe recordar que ese clamor fue expresado por muchos nicaragüenses de reconocida trayectoria democrática y libertaria, como el actual Director de LA PRENSA, Jaime Chamorro Cardenal, quien en un artículo (“No abandonen al pueblo nicaragüense”) que publicó el diario norteamericano Washington Post el 3 de abril de 1986, expresó con absoluta entereza: “Para alcanzar su meta, los nicaragüenses que luchan por la democracia tienen derecho a pedir ayuda donde puedan conseguirla. Es una causa demasiado importante para perderla. Para los nicaragüenses, el asunto es de una trascendencia tal, que no pueden vacilar ni un momento en escoger la posición correcta. El futuro de la libertad de las generaciones de nicaragüenses que están por venir, está en juego”.
Y la verdad es que si no hubiera sido por la ayuda del gobierno estadounidense y de personas como Otto Reich a la lucha del pueblo nicaragüense por la libertad, ahora estaríamos como en Cuba, y los sandinistas —cuyo líder, Daniel Ortega, proclamó el 18 de enero de 1987, en Ciudad Darío, durante la celebración de un natalicio de nuestro gran poeta nacional, que su régimen duraría por lo menos mil años— ya habrían declarado la eternidad de la dictadura totalitaria, igual que lo hizo Fidel Castro.
Ésa es la historia, y al parecer es necesario recordarla de vez en cuando por aquello de que los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo, pero también porque como lo demuestra la áspera recepción del periodismo pro sandinista al embajador Otto Reich, todavía hay fuerzas que si pudieran hacerlo restaurarían la dictadura totalitaria que la mayoría del pueblo nicaragüense, con la ayuda del gobierno de Estados Unidos, combatió en las montañas y derrotó en las urnas electorales.
Pero, sin dudas que la visita del embajador Reich no tiene nada que ver con el pasado, y según lo que han dicho voceros de la Embajada estadounidense en Managua, y del Gobierno de Nicaragua, tiene que ver más bien con los temas fundamentales de las relaciones entre ambos países, como el libre comercio y la lucha contra el terrorismo, la narcoactividad y la corrupción.
Como se sabe, la lucha contra la corrupción es una de las prioridades en la agenda del embajador Reich, pues, como lo expresó el 26 de febrero de este año, cuando recién asumía su alto cargo actual, a la directora de Wall Street Journal Americas, Mari Anastasia O’Grady: “La integridad de los gobiernos es un componente importantísimo, porque la corrupción constituye uno de los mayores obstáculos al desarrollo económico. El problema de la corrupción radica en que, además de robarle recursos al pueblo, corroe su confianza en sus instituciones”.
Eso mismo pensamos nosotros, y contra esa corrupción está luchando el Gobierno del presidente Enrique Bolaños, con el apoyo de todos los nicaragüenses honestos que sin duda son la mayoría de la población, al producirse esta significativa visita del Subsecretario de Estado norteamericano para asuntos hemisféricos, el embajador Otto Reich. 
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