Mitos, héroes, historia y cultura
Alejandro Bolaños Davis info@ellaurel.com
Los mitos y los héroes son símbolos poderosos que penetran en el subconsciente colectivo de los pueblos, condicionan el comportamiento productivo o destructivo de sus miembros, su cultura y ayudan a determinar los resultados positivos o negativos que logra la sociedad.
Por sus consecuencias, los mitos y los héroes son muy importantes para los pueblos. Entonces, para elevar a una persona al estatus de héroe nacional es necesario sopesarlo cuidadosamente en todas sus dimensiones de una manera holística. Si queremos una cultura positiva, nuestros héroes nacionales deben ser íntegros y ejemplos dignos en todas las dimensiones de su vida pública y privada. La vida de un héroe nacional debe centrarse en principios correctos y la ética de su carácter debe brillar en todos los aspectos de su existencia. Lo anterior no significa que debemos encontrar seres perfectos que no existen, sino personas de carne y hueso que pudieron haber cometido errores y que tuvieron la humildad y el coraje para enmendarlos.
Los principios correctos en el mundo social son como las leyes naturales en el mundo físico o material, son como la ley de la gravedad, si vas en contra de ella te estrellas. Por ejemplo, si no eres honrado, íntegro, justo, responsable, tarde o temprano pagarás las consecuencias de tus actos.
Un acto heroico por si solo puede ser meritorio y encomiable, aun cuando lo ejecute un bandolero, pero ese acto aislado no es suficiente para elevar a toda la persona como héroe si en otros aspectos de su vida esa persona es amoral y degenerada. No obstante, existen escritores, novelistas y mal llamados historiadores que escriben con intereses egocéntricos y políticos. Estos escritores están dispuestos a exaltar algún acto heroico ejecutado por una persona de baja moral y elevar inmerecidamente al autor como héroe y profeta en toda su persona ocultando malintencionadamente las dimensiones nefastas y oscuras de ese mal llamado héroe. Personajes de mala calaña se han colado así como héroes nacionales en muchos países y por muchos años han contaminado a jóvenes y viejos con antivalores, hasta que de pronto, la acuciosidad y la integridad moral de un verdadero historiador y patriota saca a la luz el lado negro y amoral del falso héroe, desmitificándolo y descubriéndole sus pies del barro.
Éste es el caso de Augusto C. Sandino, supuesto héroe “defensor de la soberanía nacional” de quien se han escrito docenas de libros para mitificar una lucha patriótica (más bien fratricida), distorsionando y enmascarando las verdaderas intenciones anarquistas-internacionalistas de Sandino, y ocultando el enorme lado negro de este personaje atormentado desde su infancia por emociones enfermas que lo hicieron perder su sano juicio y lo llevaron a cometer asesinatos y actos de barbarie contra sus mismos hermanos nicaragüenses.
Es muy interesante observar cómo estos escritores e “historiadores” que han publicado libros sobre Sandino, entran en un estado de negación frente a la evidencia contundente e innegable de un Sandino emocionalmente enfermo, anarquista, fratricida, espiritista, de creencias y principios alocados, cuyas acciones produjeron y continúan produciendo caos, atraso y muerte. Esta negación es comprensible en aquellos que necesitan usar la máscara de un Sandino que nunca existió, que solamente existe en la mente de ellos, y que fuera creado por ellos para impulsar sus propias agendas políticas, pues abandonar esa falsa creencia y esa máscara los deja desnudos, sin identidad propia, anómicos.
Las mentes confusas de los escritores y novelistas enmascarados que distorsionan la evidencia y la acomodan a sus intereses egocéntricos ya es cosa del pasado. La evidencia sobre la verdad del antihéroe que fuera Sandino ya emergió como el agua que estalla en un pozo recién perforado. Esta evidencia innegable e irrefutable fue presentada en los libros escritos por mi padre: 1.- El Iluminado, y 2.- Sandino. Nuestros hijos ya podrán conocer la verdad para enterrar de una vez por todas los antivalores y la entropía cultural que nos tiene en el atraso.
Ahora estamos en una Nueva Era requiere de nuevos mitos, nuevos héroes y nuevos libros de texto en los colegios. Si en esta Nueva Era en verdad tenemos estima por la cultura y la ética del carácter centrado en principios sólidos como fundamento para generar confianza y riqueza en nuestros pueblos, entonces debemos estudiar a fondo y asegurar que nuestros héroes nacionales incluidos en los textos escolares pasan por la prueba de la moralidad y de los principios correctos.
Sepamos escoger con intencionalidad los mitos y los héroes que queremos enseñar a nuestros hijos como fuente de inspiración. Escojamos héroes guiados por principios correctos para que nadie en el futuro los desmitifique y los tire del pedestal de la historia, al suelo, hechos añicos.
El autor es fundador de El Laurel – Centro de Liderazgo y Transformación Cultural. 
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