Un pitcher de 30 victorias, misión imposible
 | Curt Schilling era el máximo retador |
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Edgard Tijerino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
En estos tiempos, ganar 30 juegos es más difícil que cortar las cabezas de la Medusa, asaltar un banco en Manhatan, descubrir huacas o aprender a caminar descalzo sobre carbones encendidos.
Pueden preguntarle a Curt Schilling, el derecho de los Cascabeles de Arizona, pitcher más espectacular del momento, que busca su primer Premio Cy Young, si Randy Johnson lo permite.
Después de un impresionante balance de 5-0 y 1.64 en julio, Schilling perdió su primera decisión en agosto, manteniendo en el círculo de espera su ansiada victoria 19.
Para detectar al último ganador de 30 juegos en las Grandes Ligas, es necesario retroceder hasta 1968, año en que los soviéticos le dieron vuelta a la Luna, el de la Primavera de Praga, la violencia escalofriante en Vietnam y los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy... Fue también, para quienes seguimos el béisbol de las Mayores apasionadamente, el año de Denny McLain y sus 31 victorias.
Es decir, que 34 años después, Schilling estaba haciendo el intento, y eso me hace recordar que previo a McLain, el último ganador de 30 había sido Dizzy Dean en 1934, precisamente, el mismo paréntesis.
¿Por qué es una Misión Imposible llegar a esa cifra en ésta nueva época del béisbol? Porque con 34 ó 35 aperturas se necesita una actuación exageradamente eficiente para conseguir la proeza... Considerando que siempre se acumulan unos 4 ó 5 juegos sin decisión, obtener 30 victorias es improbable, y una prueba de ello es que desde 1970 sólo el zurdo Steve Carlton, con 27 en la temporada de 1972, y el derecho de Oakland Bob Welch, también con 27 éxitos, han logrado aproximarse a la gran cifra.
Una diferencia drástica entre Carlton y Welch es que mientras el zurdo completó 30 juegos, Welch apenas recorrió toda la ruta dos veces y trabajó 108 innings menos.
Schilling, que ganó 5 veces en abril, 5 en mayo, 3 en junio y 5 en julio, podría ser un ganador de 27 si gana 9 veces en sus posibles 11 inicios pendientes durante agosto y septiembre... Por supuesto, no es algo tan viable.
A los 24 años en aquel 1968, McLain inició 41 juegos, 6 ó 7 más que la frecuencia actual, y completó 28, otra Misión Imposible... Su efectividad fue de 1.96, asombrosamente la cuarta en la Liga Americana detrás del 1.60 de Luis Tiant, el 1.81 de Sam McDowell y el 1.95 de Dave McNally.
Bueno, fue el súper año del pitcheo con Gibson lanzando para 1.12 y Don Drysdale caminando 58 entradas y dos tercios sin permitir carrera... ¿Se imaginan juntar todos esos trabajos monticulares?
Es más probable sacar ocultas unas cuantas pinturas del Museo de Louvre, sobrevivir a una caída desde el pico de la Torre Eiffel, o escalar el Everest utilizando solamente las uñas.
AHORA INCREÍBLE
¿Cómo fue el impresionante y ahora increíble ritmo de McLain en aquel 1968?
El derecho de 24 años, que dos temporadas después de su gran proeza perdió 22 juegos lanzando para los Senadores de Washington, antes de decidir retirarse a los 28, arrancó dos victorias en el cierre de abril y continuó seis en mayo.
Durante junio, McLain ganó 6 veces y agregó 7 triunfos más en el mes de julio... Los Tigres avanzaban hacia la Serie Mundial y el derecho cabalgaba a galope tendido, pistola en mano.
Cinco victorias en agosto y otras 5 en septiembre, le permitieron llegar a las 31 el día 19, muy temprano todavía... El jonrón 535 de Mickey Mantle, su penúltimo, no impidió que McLain superara la barrera de los 30 triunfos.
Desde entonces, nadie más. 
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