Tres preguntas sobre los diputados
Según el diccionario Larousse se le llama diputado a la persona nombrada para representar a otro(a) pero reflexione en tres preguntas al respecto:
1) ¿A quién representan?
Si esto fuera como debería ser tendrían que representar al pueblo que los eligió y que en las más recientes encuestas les envía un mandato claro y preciso contra la corrupción y los corruptos, pero no hay más ciego que el que no quiere ver, ni más sordo que el que no quiere oír.
2) ¿Para quién trabajan?
Lo correcto sería para el país Nicaragua y sus pobladores, que desde lo más recóndito del alma claman por justicia contra los corruptos y sus cómplices, para que de una vez y para siempre y con la ayuda de la comunidad internacional, que estoy seguro cooperará extraditando de sus países a todos los ladrones que quieran burlar la justicia para disfrutar a buen recaudo de lo mal habido, que deberá ser regresado a las arcas de donde se lo robaron.
3) ¿Quién les paga?
Este pueblo empobrecido por algunos políticos que quieren tener mansiones, haciendas, casas de verano, camionetones, motos, cuadriciclos y todo cuanto le ven poseer a los millonarios de los países desarrollados.
Le pido a nuestros “honorables diputados”, si acaso les queda algo de conciencia, por una vez en la vida reflexionen y recuerden que sus hijos y sus familias son los que pagan los platos rotos cuando el pueblo les pasa la cuenta por todas las barbaridades que cometen, no vaya a ser que les toque decir ¡ay! cuando sea demasiado tarde y que de legado o herencia le dejen a sus familias solamente el escarnio y las visitas a las cárceles.
Edgard Delgadillo Peña 
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