Timbucos y calandracas están de moda
Róger Fischer DZM@cm.bcn.gob.ni
Los Timbucos y Calandracas están de moda otra vez. El salto atávico regresó al panorama nacional y vemos cómo el canibalismo se impone y la ley de la selva es la que trata de privar en nuestro diario quehacer. Apenas hace unas semanas la mayor parte de los nicaragüenses teníamos la esperanza de un futuro mejor. La presencia de un empresario de probada madurez y honestidad como mandatario del país, animó a los votantes, que en una histórica jornada electoral sentaron un precedente de presencia en las urnas y se dio la posibilidad de encarrilarnos democráticamente, dejando a un lado la politiquería barata. El mandato del presidente Bolaños despuntó con una invitación a inversionistas que ya está empezando a dar sus frutos y que muy pronto iniciarán labores tanto en Managua como en los departamentos. Las reservas internacionales se han venido fortaleciendo y el costo de los Cenis se redujo dramáticamente, alcanzando una tasa de los nueve puntos aproximadamente. Los ejes de campaña básicos fueron: la creación de empleos, la transparencia en el manejo de la cosa pública y las adecuadas medidas contra la corrupción, el marco jurídico que asegure la propiedad y otras acciones como la seguridad ciudadana y el mejoramiento de la salud y educación, prioritariamente, pensando en más equidad, justicia y democracia.
A pesar de la campaña montada por diferentes actores de la vida nacional, en el sentido que el gobierno de Don Enrique no arranca, se han dado pasos que evidencian el trabajo, como la obtención de sesenta millones de dólares que el Banco Mundial prestó a nuestro país con intereses muy blandos y que están destinados a infraestructura social, apoyo a las alcaldías y para la red de protección social.
Es de todos sabido que la generación de empleos es el denominador común en la solución a los problemas nacionales, el Foro de Inversionistas ya mencionado, fue un buen arranque, no hay “genio” que en tres meses frote la “lámpara de Aladino” y empiece a hacer milagros, pero sí personas conscientes que planifiquen nuestro desarrollo y por su imagen de transparencia puedan realizar gestiones que sean bienvenidas en los organismos internacionales y grupos de inversionistas. La situación por la que atraviesa Nicaragua es sumamente compleja. Los precios de nuestros productos de exportación son desgraciadamente bajos. Las obligaciones contraídas por Doña Violeta para restituir el atraco de la famosa “piñata” están llegando a su vencimiento. La situación internacional a raíz de los sucesos de septiembre en los Estados Unidos ha desencadenado una crisis que golpea con fuerza a nuestra endeble economía. El precio de los combustibles es otro factor desestabilizador, y nuestro turismo que podría ser la piedra angular de nuestro desarrollo es aún incipiente. Éste es el panorama real que encontró el gobierno actual, si a esto se le suman los problemas de corrupción —incluyendo las quiebras de algunos bancos privados— comprenderemos a cabalidad el suelo que estamos pisando. No todo es oscuro, ni en los primeros cien días vamos a medir la efectividad de un gobierno. El viaje del Presidente a los Estados Unidos debe traer confianza para aliviar la carga, y con un país más limpio y bien administrado, posiblemente salgamos adelante. Nuestra voluntad de cambio debe ayudar al milagro que esperamos, el trabajo productivo es más importante que los “cuechos”. Las ambiciones y las intrigas deben convertirse en actos de amor y fe para Nicaragua, ojalá que Sor María Romero nos haga el milagro. Tenemos un Presidente de lujo, no desperdiciemos esta oportunidad. Cambiemos la agenda del escándalo por la agenda real de Nicaragua que es la agenda del trabajo y de la producción.
De la esperanza de forjar un destino mejor, hay ilusión y buena voluntad en la mayoría. Tenemos una gran oportunidad de salir adelante y sin embargo, retrocedemos.
El autor es publicista. 
|