Policía identifica a asesinos de Maritza
Juan Rodríguez juan.rodriguez@laprensa.com.ni
La Policía Nacional del municipio de Tipitapa descartó que Erick José Treminio Rivera fuera el causante de la muerte de su esposa Maritza Elizabeth Real Martínez, de 30 años, asesinada atrozmente el domingo pasado.
El capitán Ezequiel Rubio, jefe de Investigaciones Criminales del Distrito Ocho de la Policía, dijo que los autores materiales de la muerte de Maritza Elizabeth, son Luis Alberto Hernández Navarrete, de 24 años, y Douglas Antonio Romero Estrada, de 27.
Las pesquisas policiales determinaron que a eso de las tres de la mañana del lunes 22 de abril, Romero se encontraba tomando licor junto a su cuñado Luis Alberto Hernández, y que luego decidieron caminar del parque de Tipitapa hacia arriba.
ENCUENTROS FATALES
Según Douglas Romero, al llegar del Zanzíbar una cuadra arriba, se encontraron a la víctima, y tras saludarla todos comenzaron a “echarse unos tragos de guarón”.
Los dos hombres y Maritza caminaron tres cuadras más, de donde un vigilante los corrió porque andaban tomados de licor, narró Romero.
Supuestamente, en ese lugar se aparecieron dos hombres en una camioneta oscura doble cabina. “Maritza se les acercó y se fue con ellos”, reveló el sospechoso.
El detenido dice que ellos siguieron caminando y llegaron a un lugar llamado El Komal, y que exactamente a media cuadra al oeste de este sitio, volvieron a ver a Maritza.
“Maritza iba caminando, por lo que Luis (Alberto Hernández Navarrete) la llamó, salieron caminando por un callejón de tierra abrazados, hasta llegar a una puerta de alambre, Luis comenzó a forcejear con ella, la desnudó y abusó de ella sexualmente. Ella le dijo que lo denunciaría”, manifestó Romero Estrada a las autoridades.
DECIDIÓ CALLARLA
Luego que Maritza Elizabeth Real le dijera que lo denunciaría, Luis Hernández comenzó a golpear a la mujer.
Douglas Romero dice que se alejó de las inmediaciones del Komal, pero que al salir del callejón escuchó un grito, por lo que se regresó, pero ya no los encontró.
“Comencé a buscarlos en el patio y miré una piedra con sangre, seguí buscando y fue cuando observé los pies de Maritza dentro de un barril de agua”, confesó Romero ante la Policía.
Ambos detenidos se declararon inocentes de los hechos, pero aceptaron que esa noche vieron que Maritza se montó en una camioneta, pero que luego no supieron más de ella. 
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