Cultivos surgen de la arena
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 | Donde encontrar agua es un milagro, las plantas florecieron… |
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Estos rábanos son parte de las hortalizas que han podido cultivar las mujeres bajo una gruesa capa de arena volcánica. |
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María Antonia López M. maria.lopez@laprensa.com.ni
LEÓN.- Encontrar una piedra en un camino de esos, es como buscar una aguja en un pajar. La gruesa capa de arena que recubre el suelo, y lo amarillento de los cercos de alambres de púas, no es más que el reflejo de tierras extremadamente calientes y de una escasez de agua que aflige a sus pobladores, conseguirla es casi un milagro divino.
Para que una comunidad tenga acceso a un pozo se requiere de mucho esfuerzo, según análisis hechos en la comunidad de La Arenera, el vital líquido ha sido ubicado a 40 metros de profundidad. La siembra de cultivos era casi un sueño.
Pese a que tenían apoyo de cooperantes, creían que no iban a alcanzar nunca resultados positivos, ya que el suelo no servía.
Norma Chávez cuenta una historia distinta ahora. Ya logró su primera cosecha de tomates y repollos, en estos días se dedicará a sacar la cosecha de rábanos.
En igual situación están otras 18 mujeres que se han dado a la tarea de realizar grandes esfuerzos por superarse y ganarle a las adversidades de la naturaleza.
Largas jornadas de trabajo sirvieron de algo. No solamente tuvieron que aprender a sembrar nuevos cultivos, sino a realizar algunas prácticas de producción orgánica.
Relataron que cuando aplicaron la primera capa de abono orgánico, las semillas apenas germinaron. El suelo estaba tan deteriorado que no dio el resultado esperado.
Es así que desde el año pasado que empezaron a sentir la crudeza de la sequía, y a veces muy desanimadas, siguieron probando con varias técnicas hasta que al fin empezó la germinación y el crecimiento.
Gloria Orozco recordó: “tuvimos que enfrentar otro problema y eran las plagas, pero para eso usamos insecticidas naturales hechos del árbol de nim, probamos y vimos que las plantas amanecían vivas, y seguimos probando hasta que empezamos a cosechar, fumigábamos en la mañana y en la tarde, ahora ya tenemos resultados”.
Otra de la técnicas que han empleado estas mujeres para enfrentar la resequedad del suelo ha sido la colocación de varas de caña de maíz (rastrojos) sobre el suelo, en las guías de hortalizas como el pipián o los pepinos, de esa manera evitan que el sol afecte directamente. 
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