Ambientado
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 | Dice Bowa que Padilla ya salió
del cascarón |
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Vicente Padilla sigue causando buena impresión en las Grandes Ligas con su labor. |
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Chuck Johnson USA TODAY
El primer pitcher de Grandes Ligas originario de Nicaragua nunca dudó que Vicente Padilla sería el último.
“Cuando vi tirar a ese chico por primera vez, fue como amor a primera vista”, dice Denis Martínez. “Me recordó a mí. Tenía ese poderoso brazo y tiraba la bola sin vacilación y sin temor. Dije entonces: ‘póngale ojo’ a ese muchacho porque llegará largo”.
Padilla, de 24 años, tiene un camino largo antes de que pueda siquiera pensar en emparejar las 245 victorias de Martínez en su carrera.
Pero el joven lanzador derecho, ha continuado desarrollando el potencial que mostró con el equipo de Nicaragua en el Mundial de Béisbol de 1998. En sólo su tercera temporada como profesional, Padilla se está convirtiendo en una figura popular en su país y está dejando su marca con los Filis de Filadelfia.
“De acuerdo con su material, es nuestro mejor pitcher”, dice Larry Bowa, manager de los Filis. “Pienso que eventualmente este muchacho podrá ser un abridor número uno”.
Aunque está enlistado como el abridor número dos de los Filis, detrás de Robert Person, Padilla no ha sido segundo de nadie en el staff, mostrando un récord de 2-2 y 2.33 en efectividad.
En sus primeras tres aperturas, Padilla tenía 2-1 con 0.90 en efectividad, incluyendo una victoria 3-1 el 15 de abril contra Cincinnati en la cual ponchó a 11, lo más alto en su carrera, en 8 innings. Ganó su primera apertura el 3 de abril, ponchando a 7 en una victoria 3-1 contra Atlanta.
Padilla comenzó la campaña pasada como relevista largo, pero fue enviado a los Barones Rojos de Scranton-Barre en AAA, a inicios del verano. Él no tomó su democión como un desprecio, sino como una oportunidad para demostrar que podía ser abridor. Acumuló un récord de 7-0 y 2.42 en efectividad en las menores para ganar un chance de hacer la rotación de los Filis.
“Yo bajé con la actitud correcta”, dice Padilla. “Supe que estaba bajando con el propósito de ser abridor. Esa siempre ha sido mi meta”.
Padilla no sólo ganó un puesto en la rotación, sino que mereció elogios de muchos de los mejores bateadores del juego.
“Ahora mismo él es el mejor pitcher del béisbol”, dijo Barry Larkin, de los Rojos de Cincinnati.
Padilla habla muy poco inglés, pero ha sido ayudado en ese sentido por Carlos Arroyo, uno de los coaches de pitcheo de ligas menores de los Filis, quien le sirve como un intérprete y se ha vuelto un confidente.
La barrera del idioma es algo que Padilla sabe que debe superar para conseguir el máximo de su carrera, pero ha dado pasos agigantados.
“Si nosotros decimos que vamos a tirarle a un tipo de cierto modo, él dirá a través de un intérprete yo no quiero hacer eso, quiero hacer esto”, dice Bowa. “Eso lo ayuda mucho a él para poder comunicar lo que siente. Tú puedes ver cómo se relaciona en el clubhouse. Él ha salido de su cascarón”.
La emergencia de Padilla ha tomado algo de ardor desde el cambio de Curt Schilling a Arizona en julio de 2000. De los cuatro jugadores que los Filis obtuvieron a cambio, Travis Lee ha sido el más grande impacto, pero la parte superior de Padilla está creciendo.
¡QUÉ CONFIANZA!
“Mi confianza es tan alta como el cielo”, dice Padilla. “Cuando estaba pitcheando como relevista, nunca sabía cuándo iba a ser llamado. Ahora sé que voy a iniciar cada cinco días. Eso me ayuda ha prepararme mentalmente y mantenerme listo”.
Ocho nicaragüenses han jugado en las Grandes Ligas, incluyendo a Padilla y Marvin Benard, jardinero de los Gigantes de San Francisco.
Al no ser titular Benard, toda la atención está sobre Padilla”, dice Martínez. “Todos están mirándolo. Ellos desean que haga las cosas bien y él está haciendo que ellos se sientan orgullosos”. 
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