A don Enrique
Oscar E. Díaz
Yo considero que don Enrique Bolaños es una bendición de Dios al pueblo nicaragüense, por primera vez el pueblo puede confiar verdaderamente en alguien.
Yo confío en él y estoy consciente de que va a cumplir, aunque no totalmente sus promesas, pero sí la mayoría, y en primer término las que beneficien por supuesto a los más necesitados de este pueblo.
Los nicaragüenses le agradecerán y lo recordarán por siempre.
Soy un joven que dejé la Universidad por falta de recursos económicos, y sé que así como yo existen muchos jóvenes en la misma situación, qué lástima que habiendo tanta gente joven no se pueda estudiar y mucho menos trabajar.
La juventud cree en él y tienen la esperanza que él cambiará esta situación.
El capital extranjero quiere invertir en este país, sencillamente porque ven en él la confianza, credibilidad y sobre todo la paz y seguridad que en años anteriores no existía.
Lo único que le pido es que apoye incondicionalmente a la niñez y a la juventud nicaragüense, y que no cierre los ojos a las necesidades de éstos. 
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