La justicia va que quiere
Enrique Genie Alvarado egenie@yahoo.com
Creo que todo el país estuvo pendiente de cada cosa que sucedía en el escándalo del Canal 6, sobre todo la aplicación de la justicia como poco hemos visto en nuestro país. Pudimos observar qué tan fácil es hacer desaparecer el dinero como por arte de magia y que nadie se responsabilice por la pérdida de ello, que obviamente ninguno va a decir “yo fui”, “aquí estoy” o “aquél es”.
En este caso fue sorprendente ver una Procuraduría con más agallas para llegar al fondo del pozo, y velar por el Estado, sin importar los resultados, como debe ser con las otras instituciones que velan por el interés de los nicaragüenses. Al igual me asombra observar un caso que se ha llevado con mucho profesionalismo y responsabilidad por sus autores, como la juez suplente del Juzgado Segundo del Distrito del Crimen de Managua, licenciada Gertrudis Arias, a la cual felicito por su trabajo e indomable resistencia a cualquier presión, y, sobre todo, porque estudió e investigó el caso con gran responsabilidad y deber de la justicia nicaragüense. Este fallo tendrá que ser analizado por grandes y pequeños, aún más, por los que todavía no temen enfrentar a la justicia. Recordemos que lo que mal empieza mal termina. Nadie, pero nadie, se va donde nuestro Creador sin pagar por los daños causados aquí en la tierra.
Nicaragua aún está en pañales, esto no significa que hay que dormirse y permitir más abusos de poder o malversación de las arcas del Estado, hay que seguir poniendo mano dura. Este caso es el primer alfiler en la justicia nicaragüense que deja un antecedente positivo a los abogados, jueces y magistrados para que apliquen las leyes a todos por igual, y que no prevalezca la impunidad. Porque no hay mal que dure cien años.
La corrupción es un virus de tantos que existen en el mundo, pero que se puede detectar a tiempo para que no se esparza en todo un sistema (pueblo). Ustedes se imaginan en el trayecto de la existencia del mundo, cuántos actos como éste se han dado, en mayor o menor escala, quedando impunes. Es un mal de muchos países subdesarrollados.
Vimos en días pasados que en Monterrey, México, se llevó a cabo la Conferencia Internacional sobre Financiación al Desarrollo para los países pobres, con el fin de compactar un poco la brecha de la pobreza con el resto de países con mejor situación económica. Nuestro Presidente de la República estuvo participando en esta Conferencia, y expresaba que “es mejor prevenir que la mentar”, o sea que los países ricos apoyen a los países pobres, ya que el caos de la pobreza atañe a todos de una u otra forma. Pero cómo quieren combatir la miseria, si ni siquiera combaten con fuerza la corrupción en nuestros países.
En Nicaragua vemos un pequeño giro hacia ese camino: por primera vez la justicia prevaleció ante impunidad. Asimismo, observamos en la pasada Conferencia el mensaje del Presidente de la República, donde enfatizó el ataque frontal contra la corrupción (como lo expresaba el ingeniero Bolaños en su campaña), dejando claro a los demás países del hemisferio que hay que atacar la corrupción para mejorar las vidas de sus pueblos.
El autor es licenciado en Relaciones Internacionales y Diplomacia. 
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