Activistas de Derechos Humanos piden seguridad para Dra. Acosta
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 | Abogado británico David Quinlan pide a Procurador garantice protección de defensores de Derechos Humanos |
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Sergio León Especial para LA PRENSA nacionales@laprensa.com.ni
La población de Bluefields todavía está a la expectativa de los resultados que pueda obtener la Policía Nacional del Atlántico Sur en la investigación del asesinato cometido el pasado ocho de abril en el Barrio Santa Rosa, en la humanidad del ingeniero Francisco José García Valle.
Los pobladores recuerdan los últimos asesinatos que se cometieron en la ciudad sin que hasta ahora la Policía haya esclarecido los casos.
Los costeños ven pasar los días y temen que este crimen cometido en contra de uno de sus ciudadanos notables quede también en la impunidad.
David Quinlan, abogado y ciudadano británico, envió un fax el pasado 13 de abril al doctor Oscar Herdocia Lacayo, Procurador General de Justicia en nuestro país, con copia a la redacción de LA PRENSA, expresando que “el robo no era el motivo en la muerte del señor Francisco García”.
En ese sentido, Quinlan considera que “el objetivo de los asesinos era darle muerte a la doctora María Luisa Acosta, defensora de los Derechos Humanos e Indígenas de la Costa Atlántica”.
Señala que como hombre de justicia, “hace un llamado al Gobierno de Nicaragua a garantizarle protección a todas aquellas personas que llevan a cabo la defensa de los Derechos Humanos”, a la Policía Nacional le pide “llevar a cabo una investigación profunda, eficaz e imparcial hasta dar con los responsables de la muerte del señor Francisco José García Valle y empezar a dar los pasos necesarios para garantizarle protección física a la doctora María Luisa Acosta”.
CONSIDERAN QUE EL OBJETIVO ERA ACOSTA
También el ciudadano inglés Ernest Clutterbuck, en una carta dirigida a este diario, expresa que como miembro en retiro de Amnistía Internacional, organización imparcial en la lucha en defensa de los Derechos Humanos, se siente “muy preocupado por el asesinato, el pasado ocho de abril, del ingeniero Francisco García Valle, y la situación peligrosa en la que se encuentra su esposa, la Dra. María Luisa Acosta, defensora de los Derechos Humanos e Indígenas de la Costa Atlántica”.
En su misiva afirma que “es sabido por todos que el objetivo de los asesinos era la doctora María Luisa Acosta”, ya que nada de valor de la vivienda desapareció, así que el móvil de robo él lo descarta.
Manifiesta también que “los indígenas comunitarios han enfrentado por largo tiempo la violación a sus derechos y a sus tierras, y la doctora Acosta ha sido la única defensa legal que han tenido, y, por tanto, solicita que se comiencen a dar los pasos necesarios para garantizarle su protección física”. 
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