Huertos garantizan seguridad alimentaria
María Antonia López M. maria.lopez@laprensa.com.ni
El consumo de hortalizas y frutas en la población podría convertirse en un componente de la seguridad alimentaria, siempre y cuando la población acoja las iniciativas que una serie de organismos impulsa en el país.
Aunque la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) determina en buena medida que en Nicaragua la seguridad alimentaria pasa por garantizar un mínimo de calorías por persona, en el país se da prevalencia al cultivo de granos básicos (arroz, maíz y frijol).
No obstante, también se tiene claridad de que estos granos no son suficientes para obtener una dieta totalmente balanceada, sobre todo en los sectores rurales que están acostumbrados a comer según la tradición de sus antepasados, limitando su ingesta a una variedad de platillos que puedan obtener de la preparación del maíz.
El cultivo de hortalizas y frutales, requiere de algunos cuidados, sobre todo tener fuentes de agua.
Muy pocos son los pequeños productores que tienen la posibilidad de instalar sistemas de riego; es por tal razón que una buena parte de la producción se está experimentando a nivel de patio, ya que desde allí los cuidados son un poco más efectivos que cuando se tienen grandes extensiones exigiendo cantidad de recursos.
Estudios realizados por diversas entidades que trabajan temas relacionados con la seguridad alimentaria, indican que el patio en ese sentido cumple con una función productiva no sólo para producir insumos para la supervivencia de la familia sino también para generar excedentes.
Cabe destacar que las mujeres tienen un alto porcentaje de participación en la producción de hortalizas de patio, tal como sucede en Villa El Carmen, municipio de Managua, donde el organismo Plan Internacional trabaja muy de cerca desde 1999.
Estos productores se han dado a la tarea de diversificar sus cultivos, la mayoría son utilizados como medios de sobrevivencia, pero a la par se les incentiva para que mejoren su dieta, así como tienen la oportunidad de introducir nuevas variedades que también les puede dar algún tipo de rentabilidad en el mediano plazo, como el caso de la sandía amarilla que es manejada por pequeños productores en Chinandega.
LAS VENTAJAS DE LAS HORTALIZAS
Un estudio realizado por el Programa para la Agricultura Sostenible en Laderas de América Central, en el período de 1995 a 1998 en la Región I del país, determinó que en la zona semihúmeda hubo ingresos promedios de más de 46 mil córdobas.
Mientras la zona seca acumuló 8 mil 738 córdobas, la zona húmeda reunió 439 mil 728 córdobas.
Según la FAO, el 92 por ciento de la población rural y urbana de Nicaragua consume arroz, frijol, aceite y azúcar con mayor demanda.
El sector rural de Nicaragua es el que más sufre inseguridad alimentaria a pesar de que en términos relativos utilizan la mayor parte de sus ingresos en la adquisición de alimentos.
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