Reportaje especial
“Panchito” Mayorga un reo especial
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 | Después de catorce meses de estar preso, a pesar que un jurado de conciencia lo encontró inocente de los delitos que se le imputaban, el Dr. Francisco Mayorga, ampliamente conocido como “Panchito”, mantiene la tesis de que es una víctima del sistema político y que fue usado como un chivo expiatorio de la crisis bancaria que asoló a Nicaragua en los años de cambio de siglo |
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“Panchito” explica a los miembros del jurado que los créditos otorgados por el Banco del Café sí tienen respaldo, lo que parece haber sido determinante para que lo encontraran inocente. |
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Iván Olivares B. ivan.olivares@laprensa.com.ni
A pesar del brutal cambio de estatus —de padre del Córdoba Oro, Presidente del Banco Central y banquero privado, a reo del Penal de Tipitapa—, el Dr. Mayorga no ha perdido esa aura de respeto que le acompañó cuando era catedrático, funcionario público o empresario, lo que es evidente en la deferencia con que lo saludan por igual, tanto los reos como los funcionarios del penal.
“Yo nunca me he robado ni un peso; más bien perdí mis propiedades y las de mi esposa, y ahora vivo de la caridad pública y de la ayuda de mis hermanos”, dice, mientras concede esta entrevista en uno de los cafetines que operan dentro del penal.
En una mesa cercana, un reo con acento castizo lo saluda amablemente, y le narra cómo sigue su caso en la Corte, lamentando encontrarse detenido por una “presunción de intento de cometer una estafa”.
Los comentarios entre ambos sirven para mostrarse su mutua solidaridad por las “injusticias” cometidas a cada uno.
PERVERSIDAD TENAZ
En el caso de “Panchito”, él recuerda cómo en poco tiempo quebraron ocho instituciones financieras —dos almacenes generales de depósito y seis bancos— y a pesar de que fue precisamente el Banco del Café, su banco, el primero que acusó a Semar por 20 millones de dólares, él está preso, mientras aquellos a quienes acusó están libres o huyendo.
Opina que “Julio Centeno Gómez me ha perseguido injustamente”, y que la conducta de la Fiscalía ha sido “tenazmente perversa”, lo que los habría llevado a fabricar 17 pruebas en el juicio en su contra, las que a la larga resultaron infructuosas, porque “de todos modos pude demostrar mi inocencia”.
Su esperanza de recuperar su libertad al ser declarado inocente, se vio truncada al saber que el juez Sabino Hernández había abierto una nueva causa en su contra por delitos similares a aquellos por los que el jurado lo había declarado inocente, lo que le sirve de base para alegar una persecución tenaz, en la que no sólo estaría involucrado “el sistema político”, sino también los medios.
Él siente que “fui linchado por los medios de comunicación”, cuando compara el despliegue noticioso que se le dio a su captura, contra aquel destinado a informar de su absolución por un jurado: fue “una situación de primeras planas contra páginas interiores”, grafica.
PEQUEÑAS SATISFACCIONES
Mientras espera la realización de un segundo jurado por el mismo delito —proceso que también confía ganar— Mayorga ha aprovechado el tiempo para escribir un libro de 500 páginas y recopilar varias historias que podrían servirle para crear otro.
Esto ha sido posible no sólo por la comodidad que representa el que el penal tenga una biblioteca con aire acondicionado que alberga 3 mil 500 títulos, sino también porque, aprovechando la regla que permite tener tres aparatos eléctricos dentro de la celda, el ex banquero tiene una computadora portátil en la que ha preparado la defensa de su caso, a la vez que satisfecho sus inquietudes literarias.
Una cocina eléctrica, una licuadora, un televisor y una pequeña refrigeradora, son entre otros los artículos que lo acompañan en la celda que comparte con Omar González, su antiguo colega en el Bancafé.
El libro, que habrá de ver la luz en las próximas semanas, y está ambientado entre 1894 y 1916, se llama “La Puerta de los Mares”, y narra la misión encomendada a Rubén Darío por el presidente José Santos Zelaya, para que viajara a París a buscar fondos y apoyo galo para construir un canal interoceánico por Nicaragua.
Además del tiempo para seguir su inspiración, la cárcel le ha provisto nuevas e inverosímiles historias con las que “Panchito” podría escribir otro libro, tal vez de cuentos, donde podría presentar varios relatos de tantos “inocentes” que ha conocido tras los muros de la prisión.
COMPARACIONES BÍBLICAS
Pero son más los que no ha llegado a conocer en persona, ni saber cómo se llaman, dónde vivían o por qué están ahí, lo que no ha sido impedimento para que lo nombraran Presidente de la Junta Directiva del grupo de reos que maneja el huerto de la prisión, o para que éstos dejen de levantar pesas, leer en la biblioteca, atender a sus visitas o caminar a su lado, y le saluden con respeto.
Ni siquiera los carceleros escapan a ese sentimiento, y lo saludan con especial cortesía al pasar, al abrirle las puertas del pabellón donde está su celda, o al permitirle acceso a la sala de lectura, donde se instalan varias computadoras y se exhiben los cuadros que han pintado varios privados de libertad.
La sensación de sentirse un grande que está preso porque lo persigue un poderoso (al que no quiso identificar para evitarse más problemas, aunque una vez hablara que sentía “los pasos de un animal grande tras de mí”), lo ha llevado a compararse con varios grandes hombres de la historia bíblica que alguna vez sufrieron como él.
Entre ellos mencionó a José, que conoció las cárceles de Egipto, luego que la esposa de Putifar lo acusara falsamente de intento de violación, y otros como Jeremías, Daniel, Pedro y Pablo.
Mientras espera la fecha de su segundo juicio, el Dr. Mayorga se prepara para desvirtuar las pruebas que puedan presentar sus acusadores, y aunque confía que una vez más su inocencia quedará demostrada, está listo sicológicamente para recibir la noticia de que le han abierto un tercer juicio para que no salga libre, aunque otro jurado lo declare inocente.
APOYO
Más allá de sus parientes y de quienes puedan haber sido sus simpatizantes, el Dr. Francisco Mayorga ha contado con un apoyo inesperado, al considerar de dónde ha llegado: altos funcionarios públicos.
El primero de ellos que se pronunció a su favor desde Miami fue Oscar Herdocia, Procurador General de Justicia, que criticó la forma en que “Panchito” fue capturado, y cómo se desarrollaron diversas partes del juicio en su contra, con lo que se habría violado varias veces la Constitución Política de Nicaragua.
Otro apoyo más definido llegó en un documento de catorce páginas firmado por Benjamín Pérez Fonseca, Procurador de los Derechos Humanos, donde declara que se han vulnerado los Derechos Humanos al juzgar dos veces por el mismo delito al Dr. Mayorga, a Omar González y a otras personas.
Asimismo, recomienda al juez Sabino Hernández revisar lo actuado en el segundo juicio contra el banquero; a que se respondan prontamente los recursos interpuestos por las partes; a que la Corte Suprema instruya mejor a sus jueces para evitar que se lesionen los Derechos Humanos, y de nuevo al juez Hernández, para que en el término de quince días, informe a la Procuraduría sobre el cumplimiento de la recomendación dada. 
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