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DOMINGO 7 DE ABRIL DEL 2002 / EDICION No. 22691 / ACTUALIZADA 1:30 am
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Especial
Españoles preocupados por la vejez y la soledad

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.Buscan un antídoto entre la vecindad, porque el Estado tiene dificultades para atender a una población de ancianos que aumenta y tiene más expectativas de vida

Leer el periódico y tomar el sol son las actividades cotidianas de los ancianos en los paseos peatonales de Barcelona. Más del 20 por ciento de la población de Barcelona supera los 65 años, mientras que el índice de natalidad es bajo.

 

Douglas Carcache
douglas.carcache@laprensa.com.ni

BARCELONA.- Amparo García tocó a la puerta y pidió hablar con Sor Teresita, la encargada de la obra social de las Hijas de la Caridad, y siete minutos después, cuando estuvo frente a la religiosa, rogó que le ayudaran enviándola a una pensión porque carece de vivienda y familia.

Aunque podría ser el caso de una imigrante latinoamericana, es el de una anciana catalana de 71 años del barrio Barceloneta, que ha quedado sola y sin posibilidades de trabajar mientras su único hijo se recupera de la drogadicción en una granja cercana.

En España, el 17 por ciento de los habitantes (6.8 millones) tiene más de 65 años y viven acechados por la soledad, un problema que ha obligado a las autoridades a inventar programas e incentivos para que los vecinos ayuden a los viejos o que los familiares se ocupen de ellos.

Los asilos están topados, “hay más demandas que plazas y nos llaman mucho pidiendo un sitio”, dice Esther Moreira, coordinadora de una residencia geriátrica de la fundación Bertran i Oriola.

Barcelona, la capital de Cataluña, es la ciudad con más vejez en España, porque 22 de cada 100 vecinos ya cumplieron los 65 años, indica el “Anuario Social” de 2001.


APELAN A VECINOS

El gobierno de la región catalana otorga ayudas mensuales de 220 dólares a unas tres mil familias que cuidan a sus ancianos, y anunció que este año extenderá ese incentivo a nueve mil familias más, para bajar la presión sobre los asilos.

A la vez ensayan un nuevo programa, Buena Vecindad, en que los vecinos cuidan de los ancianos que viven solos, incluso acompañándolos al médico o al mercado, como han hecho en otras ciudades europeas, entre ellas Milán, Lyon, Birmingham y Rotterdam.

El aumento de la vejez, frente a una baja natalidad, le preocupa a las 15 naciones de la Unión Europea (UE) porque tienen un promedio de 23 ancianos por cada cien trabajadores activos, y prevén que en el año 2050 habrá 53 ancianos por cada cien personas laborando.

La razón es que sólo están naciendo 10 niños por cada mil habitantes, y en España, uno de los países que más repone su población, hay dos nuevos niños por cada cien personas, según las estadísticas oficiales.


MAS VIDA LABORAL

Los gobiernos europeos están preocupados porque la protección social para una población con más ancianos aumentará el gasto público de los estados, y por eso han empezado a pagar incentivos a las empresas que contraten a personas de tercera edad, para prolongar la vida laboral, porque hoy suelen jubilarse a los 58 años.

Amparo García dijo que sólo quería un sitio en una pensión y a cambio ofrecer su trabajo para las obras sociales de la congregación religiosa, porque la Seguridad Social le paga cada mes unos 220 dólares por jubilación y con eso se alimenta.

“Aún me siento con energías para trabajar, puedo cocinar o limpiar, pero no hay trabajo para mí... Muchos aquí en Barcelona no tenemos trabajo”, comenta la anciana mientras se asoma con insistencia a la sala donde atiende Sor Teresita, pendiente de su llamado.

“En los asilos, a los ancianos les falta el amor familiar, pero viven más porque reciben mejor alimentación y atención médica; están como en un invernadero”, afirma Esther Moreira.

Explica que en España “por el consumismo, mujeres y hombres queremos trabajar más y abandonamos a padres e hijos; por eso perdemos mucho en el ámbito de la familia”.


SUGIEREN ASEGURARLOS

En la región española de Cataluña, el 20 por ciento de los pobladores tienen más de 65 años, y el 13 por ciento de ellos (143,000) son dependientes, necesitan ayuda para vestirse o comer.

Cada año la demanda de plazas en los asilos aumenta un 15 por ciento, y por eso el Departamento de Bienestar Social pidió a las familias catalanas que compren pólizas de seguro privado, para garantizar la protección de los ancianos dependientes, porque el Estado sólo puede brindar atención básica a los más necesitados.

Los servicios sociales del ayuntamiento de Barcelona atienden a domicilio, unas cuatro horas por semana, a cuatro mil personas mayores de 65 años con ingresos inferiores a los 330 dólares, la mayoría (3000) mujeres.

Las autoridades españolas buscan para los ancianos “un antídoto contra la soledad” y esperan encontrarlo entre los vecinos, porque “la buena vecindad ya existe de forma natural, aunque es más escasa en las zonas urbanas”, explicó Nuria Carrera, funcionaria del distrito barcelonés de Ciutat Vella.

Las familias que llevan a sus ancianos a un asilo tienen que pagar un mínimo de 950 dólares al mes por una habitación compartida, aunque en algunos casos el Seguro Social cubre todo el servicio.

El gobierno de Cataluña prevé crear siete mil habitaciones para ancianos, antes del año 2004, pero advirtió que la mayoría serán administradas por empresas privadas.

Sor Teresa Cambra, de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, explica que su congregación ayuda a los pobres a pagar servicios de luz y agua, y en un año han albergado a 225 personas del barrio Barceloneta y a 523 transeuntes que deambulaban solitarios.

La congregación gasta cada mes cerca de 30 mil dólares en el pago de pensiones donde albergan a personas sin techo, ancianos en especial, mientras a otros sólo les proveen alimentos y ropa.

Amparo García sale sonriendo del despacho de la monja, y su mano derecha aprieta el papel que autoriza su ingreso a la pensión, pero en la sala de espera hay tres mujeres más aguardando, y una de ellas se queja de que no halla trabajo o que los pocos empleos que ha encontrado son de mala paga.


LAS MUJERES VIVEN MAS

La esperanza de vida de los europeos es de 75 años para los hombres y de 81 para las mujeres, pero las españolas son más longevas aún porque sus expectativas de vida promedian los 82.7 años. El problema en los países de la Unión Europea es que el crecimiento de la población sigue siendo escaso, indican las estadísticas oficiales.


INMIGRANTES HACEN BULTO

El crecimiento ligero de la población de la Unión Europea incluye también a los inmigrantes que entran con frecuencia, desde Latinoamérica o Africa, en busca de trabajo, porque el exceso de habitantes en sus países les dificulta la vida.

En las 15 naciones de la UE viven 377 millones de personas, pero en el año 2000 la población de la zona sólo aumentó en un millón de habitantes, o sea el 0.26 por ciento.

Lo curioso, de acuerdo con una investigación del Consejo de Europa, es que dos tercios de ese nuevo millón de habitantes son inmigrantes.

En el mismo año, la población de Estados Unidos de América registró un aumento de 2.5 millones de personas.

El aporte de Europa al crecimiento de la población del mundo fue de 1.37 por ciento en el año 2000, pero los países más pobres pusieron el 60 por ciento de la nueva población, de donde proceden los inmigrantes, indica el estudio.  
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