La redefinición de la familia
Algunos diputados sandinistas han propuesto que en el Código de la Familia se reconozca, además de las relaciones matrimoniales y de hecho estables, las de “otro tipo”. La propuesta tiene que ver con lo que se entiende por familia, y, de aceptarse, se abrirían las puertas para que posteriormente se legisle a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Es muy probable que la mayoría de los diputados no estarían de acuerdo con una legislación que permitiera esa clase de matrimonios, pero el tema ya ha sido planteado en la Asamblea Nacional.
El artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”. En el año de 1948, cuando se redactó esa Declaración, se daba por sentado que la familia se constituía en el momento en que un hombre y una mujer decidían libremente unirse en matrimonio, y que aquélla se extendía con la llegada de los hijos como fruto natural de la unión. Desde entonces, sin embargo, algunos grupos e instituciones han venido haciendo grandes esfuerzos por redefinir el concepto de familia.
En esos esfuerzos las Organización de la Naciones Unidas (ONU) ha jugado un rol muy importante, y define a la familia como “cualquier combinación de dos o más personas que están unidas por lazos de mutuo consentimiento, nacimiento y/o adopción o colocación y quienes, juntos, asumen responsabilidad para, entre otras cosas, el cuido y mantenimiento de los miembros del grupo, la adición de nuevos miembros a través de la procreación o adopción, la socialización de los niños y el control social de los miembros”. Y agrega: “es una definición amplia y no excluyente, y se incluye en ella a cualquier forma de familia (independientemente de la inclinación sexual de sus miembros) cuyas funciones y valores se ajusten a la definición anterior”. Es evidente que una definición así de amplia justifica el matrimonio entre homosexuales.
En el borrador de la Conferencia de El Cairo sobre Población y Desarrollo de septiembre de 1994, la ONU afirmaba que la “división tradicional, basada en el género, de funciones productivas y reproductivas dentro de la familia, con frecuencia no refleja las realidades y aspiraciones actuales”. De esa manera se establece también una liga entre el nuevo concepto de familia y los esfuerzos destinados al control de la natalidad. El estudioso del tema de la familia Allan C. Carlson, en su libro “¿Cuál es el problema de la definición de ‘familia’ de la ONU?” señala que “la ONU busca reemplazar la complementariedad natural entre el hombre y la mujer dentro del matrimonio, para reemplazarla con programas del gobierno [sobre todo de ‘planificación familiar’] que hacen que el matrimonio y los padres de familia sean completamente innecesarios”. Obviamente que el concepto de matrimonio entre homosexuales, por ser necesariamente infértil, encaja perfectamente bien en los esfuerzos de la ONU relacionados con el control de la natalidad.
La definición de familia de la ONU se contrapone a la que da la Iglesia Católica, la cual afirma que: “La familia es la célula original de la vida social. Es la sociedad natural en la que el esposo y la esposa están llamados a darse en amor y en el regalo de la vida. Autoridad, estabilidad y una vida de relaciones dentro de la familia constituye la fundación de la libertad, seguridad y fraternidad dentro de la sociedad. La familia es la comunidad en la que, desde la niñez, uno puede aprender valores morales, empezar a honrar a Dios y a hacer buen uso de la libertad. La vida en la familia es una iniciación para la vida en la sociedad”.
No hay que llamarse a engaño. La familia, como célula fundamental de la sociedad está siendo atacada. Hace poco Holanda se convirtió en el primer país que otorga a las parejas de homosexuales los mismos derechos que a las heterosexuales, incluido el derecho a adoptar niños. La sociedad nicaragüense debe estar atenta para rechazar todo aquello que atente contra el ambiente natural en el que deben nacer y crecer los niños: la familia tradicional. 
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