Los obispos y las elecciones
Frank Arana Icaza
La conferencia episcopal de nicaragua difundió en agosto pasado un llamado a todos los católicos, recordándoles sus deberes cívicos como cristianos, de cara a las próximas elecciones.
Este pronunciamiento de los Obispos ha sido ampliamente comentado y, al parecer, también provocó una airada reacción de la campaña del candidato Daniel Ortega.
Tres aspectos motivarían la molestia sandinista:
La Conferencia Episcopal llama a la no abstención. Señalan los Obispos: “la opción abstencionista es condenable éticamente porque es un abandono de la propia responsabilidad en la consecución del bien común”. “El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo, falta sobre todo a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación”. (Concilio Vaticano II).
Es comprensible que los sandinistas se sientan afectados por esta enérgica advertencia de los Obispos de Nicaragua. Su estrategia electoral descansa en la división del voto democrático y en la incitación a la abstención. Sus maniobras apuntan en esta dirección, sabiendo que la abstención los favorece, pues sus votantes son más disciplinados y estarán de todos modos presentes el día de la votación; quienes se abstengan serían electores del adversario. La pérdida de cédulas, las direcciones inexistentes y demás “errores” en el padrón electoral, son formas encubiertas y dolosas de forzar a la abstención de votantes democráticos.
Destacan también los Obispos, que es necesa rio “valorar las diversas opciones desde la capacidad previsible, los programas ofrecidos para servir al bien común. Ninguna opción política es moralmente neutra ni los candidatos son merecedores de la misma confianza; por eso en la valoración se ha de buscar la máxima coherencia con la fe cristiana, con los valores personales y sociales implicados en el bien común”.
Tienen toda la razón los Obispos y resulta muy claro el contraste entre el concreto programa que el Ing. Bolaños está proponiendo al pueblo, con las demagógicas ofertas del comandante Ortega.
En tercer lugar, la Conferencia Episcopal exhorta a votar con “conciencia y coherencia”, para elegir una democracia de sólidos valores morales, porque una democracia sin valores es un totalitarismo visible o encubierto.
Ahondando en este punto, el elector debe preguntarse con relación al candidato de su preferencia: ¿Cómo gobernaría este hombre?, ¿qué hay en su historia pasada que demuestre estar capacitado o no para realizar las funciones inherentes al cargo de Presidente de la República o de diputado, y a cumplir con las promesas?, ¿los hechos respaldan sus palabras?, ¿el candidato ha tenido siempre esa actitud y posición o es simplemente un cambio con fines electoreros? ¿Confiaría usted sus hijas e hijos al candidato?
Evidentemente no es necesario profundizar en el análisis. Las respuestas a dichas preguntas aplicadas al Ing. Enrique Bolaños G. y al comandante resultan innecesarias por obvias. Todos en Nicaragua conocemos las virtudes morales, trayectoria, capacidad, experiencia, honorabilidad y atributos humanos y morales de cada uno de ellos. De ahí la molestia sandinista.
Sin embargo, para facilitar la toma de decisión de los votantes, creo sería útil ponderar los merecimientos de ambos candidatos a la luz de las consideraciones de los Obispos, siguiendo una pauta como la siguiente:
– Trayectoria moral, familiar y honorabilidad del candidato.
– Su respeto a Dios.
– Su respeto a la familia, la mujer y sus hijos.
– Su respeto a la vida y las libertades individuales.
– Su rechazo a la violencia.
– Su respeto a la libertad de expresión y pensamiento, en especial a la libertad de prensa.
– Su respeto al derecho ajeno y, particularmente, a la propiedad privada.
– Sus estudios y experiencias de trabajo.
– Su vocación democrática.
– Sus propuestas concretas para solucionar los problemas de Nicaragua.
Si el lector considera que el candidato por el que en este momento piensa depositar su voto presenta estos antecedentes y calificaciones, que vote tranquilo. Pero en caso contrario, que se reflexione a tiempo. Dios y Nicaragua se lo exigen. Estará haciendo lo correcto.
El autor es dirigente de ALCON 
|