Reportaje especial - Juan Sobalvarro, reclutado en 1984:
“No vale la pena ir a la guerra”
 |
|
|
Juan Sobalvarro. |
| |
Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
“La verdad es que cuando pienso en el Servicio Militar siento más vergüenza que orgullo. No me gustaría ser la persona que fui en la montaña. Fue una experiencia muy difícil. Para sobrevivir yo tuve que perder muchos escrúpulos, por ejemplo, que no me avergonzara robarle la comida a alguien o llegar a la casa de un campesino y quitarle también su comida. Ya no robarle de manera clandestina, sino quitársela de sus manos”, dijo el escritor y poeta Juan Sobalvarro.
“Tener deseos de matar a alguien todos los días. Incluso no sentir ningún afecto por las personas que te rodean. Por otro lado, a veces pienso que fui demasiado cobarde y eso también duele. Sentir un miedo que te paralice. Reconozco que esas son cosas naturales en los seres humanos, pero no dejan de marcarte”, añadió.
Sobalvarro fue reclutado para hacer el Servicio Militar Patriótico a punto de bachillerarse en 1984. Llevaba el quinto año de secundaria en el Colegio Rigoberto López Pérez, ahora Salomón de la Selva.
Recuerda que de su curso era el que más simpatizaba con la Revolución. De todo el colegio su grupo era el más estigmatizado como antisandinista.
Se fue en el contingente “Julio Buitrago” hacia Pantasma, donde fueron entrenados por tres meses. Más tarde lo integraron al Batallón de Lucha Irregular, BLI, “Rufo Marín”.
Sobre su experiencia, Sobalvarro tiene muchos puntos de reflexión. “En la guerra hubo dos servicios militares. La Contra también tuvo su servicio militar, con la diferencia de que los sandinistas tuvieron una ley porque estaban en el gobierno”.
El escritor, que anduvo en el sector de Jinotega, una de las zonas de combate en los años ochenta, considera que muchos campesinos encontraron en la Resistencia una forma de sobrevivir.
“La verdad es que a la gente que vivía en el campo le quedaban muy pocas opciones para quedar fuera de la guerra. De alguna manera tenían que participar. En cierto modo era una ventaja estar en la Contra, porque en la Contra no tenías que estar operando siempre, vos podías estar en tu trocha, trabajabas mediodía, y en la tarde te ibas a poner una emboscada. Era un trabajo de medio tiempo”.
Sobalvarro hizo su servicio con nueve meses de desmovilización, como consecuencia de una herida en su brazo izquierdo. Lo volvieron a reclutar, y considerado como evasor del SMP, lo integraron a un BLI de choque.
UNA GUERRA INÚTIL
“Los políticos se preguntan si valió la pena el sacrificio, yo creo que no valió la pena ni luchar por la Revolución ni luchar por la Contrarrevolución. Los que arriesgaron la vida siguen iguales. En un conflicto bélico los ideales son los que menos valor tienen”, afirmó Sobalvarro.
“Creo que es importante que la gente que no vivió el Servicio Militar, tenga en cuenta que no vale la pena ir a la guerra por ninguna causa. Los que sacrifican la vida pasan a formar parte de un cementerio, y siempre hay gente que está manipulando, que es la que se sabe beneficiar de estos conflictos”.
En su caso, Sobalvarro no cree que haya sido necesaria la experiencia del Servicio Militar para crecer como persona.
“Una onda que te enseña la guerra es que cuando vos andás un arma es un poder el que tenés. Y ese poder vos lo podés usar encima de otras personas. Le perdés el respeto a la vida de los otros”.
En la guerra “algo de juventud sí perdimos. Si yo hubiera estudiado esos dos años, me hubiera bachillerado más joven. Hubiera logrado formarme mucho mejor en mi campo”, reflexionó el escritor.
Cree que aún hace falta una recompensa para los que ofrendaron parte de su juventud en la guerra. “Una pensión como veterano de guerra”, sugirió. También cree que para la memoria histórica debería erigirse un monumento en honor a los que cayeron.
En definitiva, en el SMP “no hubo ganadores, perdimos todos los nicaragüenses”, dijo Sobalvarro, quien en la actualidad escribe su testimonio. 
|