Pakistán se va con las manos vacías
EFE, AFP
ISLAMABAD Y KABUL.- La delegación paquistaní que viajó a Afganistán para convencer a los Talibán de la necesidad de extraditar al terrorista saudí Ossama Bin Laden regresó ayer a Islamabad sin haber obtenido resultados aparentes en sus negociaciones.
Los miembros de la delegación paquistaní viajaron el lunes al vecino país en un intento de evitar un ataque contra Afganistán de Estados Unidos, quien acusa a Bin Laden de estar detrás de los atentados contra Nueva York y Wa-shington.
Un portavoz del gobierno paquistaní, Riaz Muhammad Khan, subrayó ayer que el objeto principal de la delegación no era negociar con los talibanes la suerte del disidente saudí, sino hacerles entender la gravedad de la crisis internacional desatada tras los atentados. Las fuentes precisaron que la delegación tampoco dio ningún plazo a los talibanes para que entreguen a Bin Laden.
La misión paquistaní viajó el lunes a la ciudad sureña afgana de Kandahar, en donde se entrevistó con el líder supremo Talibán, el “mulá” Mohammed Omar y con su ministro de Asuntos Exteriores, Wakil Ahmed Muttawakil.
El presidente estadounidense George W. Bush, declaró el lunes que quería a Ossama Bin Laden “vivo o muerto”.
TALIBÁN PONE CONDICIONES
Según informó ayer la prensa paquistaní, el “mulá” Omar puso varias condiciones para extraditar a Bin Laden, entre ellas, que sea juzgado en un país neutral.
El jefe de los talibanes, de acuerdo con dichos medios, también quería que se levantaran las sanciones de la ONU contra su país y se suspendiera la ayuda militar a la oposición, que controla el 10 por ciento del territorio al norte del país.
Omar anunció que un consejo religioso decidiría sobre la entrega de Bin Laden en una reunión que podría celebrarse hoy miércoles después de haber sido suspendida ayer.
CRISIS DE REFUGIADOS
Organizaciones de ayuda humanitaria se preparan para hacer frente a la última crisis de refugiados afganos. Decenas de miles huyeron ya a Pakistán o Irán. La ONU empezó ya el traslado de provisiones a la zona fronteriza cerca de la ciudad sureña paquistaní de Quetta. Fuentes de dichas organizaciones advirtieron también de que en esta ocasión la crisis es aún más grave, porque todos los extranjeros, cooperantes de organizaciones humanitarias, funcionarios de la ONU y del Comité Internacional de la Cruz Roja han abandonado Afganistán.
El lunes, Pakistán cerró virtualmente sus límites con Afganistán, evitando la entrada de los que buscan refugio, y ordenó a la Policía que mantuviera a 1,2 millones de afganos, que ya ingresaron al país, en campos de refugiados. Otros 800.000 están fuera de los campos.
Pakistán congeló casi todo el comercio en su frontera de 2,500 kilómetros, en que ambas naciones incrementan la presencia de tropas y armamento.
La medida ocurre luego de que el presidente afgano, general Pervez Musharraf acordó brindar “cooperación total” a Washington, en su lucha contra aquellos responsables de los ataques terroristas contra Estados Unidos. 
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