Entrevista - Isabel Cristina Herrera, experta en protección agrícola
Agro necesita metas claras
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 | Nicaragua exporta pitahaya congelada a los Estados Unidos, porque las restricciones sanitarias le impiden vender la fruta fresca. En busca de mejorar esas exportaciones, la Universidad Agraria comenzó un proyecto para demostrar que nuestra pitahaya está libre de la mosca de la fruta. |
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Leslie Nicolás Lacayo leslie.nicolas@laprensa.com.ni
Es una de las pocas docentes mujeres que tienen cargo de dirección en la Universidad Nacional Agraria (UNA). Belleza, seriedad y sencillez le caracterizan. De origen chinandegano y con gran vocación por su carrera desde pequeña, pues sus padres son agricultores.
Se graduó en la UNA como ingeniera agrónoma con orientación en sanidad vegetal y pertenece al primer grupo de graduados de esta especialidad en dicha universidad.
El campo de la protección agrícola, la fitopatología (ciencia que se encarga del estudio de las enfermedades de las plantas) es su especialidad. No obstante, cuenta que es la nematología agrícola lo que más le gusta.
Es la especialidad que trata sobre el estudio de organismos sumamente pequeños que afectan las raíces de las plantas, estropeando el crecimiento y su producción. Ella se especializó en la producción de café, sobre la que ha realizado diversas investigaciones.
Isabel Cristina Herrera Sirias fue una estudiante con buen rendimiento académico y contribuyó como alumna ayudante en el área de microbiología.
Hoy, casada y con dos hijos, cuenta con una maestría en manejo integrado de plagas y una especialidad en nematología, pero le llama mucho la atención la microbiología o la biología de suelo, en lo que piensa seguir perfeccionándose.
— ¿Cuál es el cargo que desempeña en la Universidad?
Actualmente me desempeño como jefa del departamento de protección agrícola y forestal. Es lo que comúnmente se conoce como DPAF.
— ¿Cuál es el objetivo que persigue el departamento que usted dirige?
Un departamento tiene tres grandes ejes, como la docencia, la investigación y la proyección social; son los tres grandes ejes en que el departamento ha venido trabajando.
Prácticamente la función del departamento es servir asignaturas que lleven a la formación en este caso de un profesional en ingenierías en sistemas de protección agrícola forestal, brindamos algunas asignaturas para el caso de los ingenieros forestales y también para los ingenieros agrónomos.
De alguna manera trabajamos en el campo de la protección agrícola y nuestra meta primordial es la formación y protección agrícola y forestal. Formar individuos que trabajen en el campo en el aspecto de la fitoprotección.
En el caso de la investigación, nosotros como departamento en la universidad hemos desarrollado la filosofía del manejo integrado de plagas y todos los trabajos que generamos van en función de búsqueda de servirle y presentarle a los pequeños y medianos productores alternativas que sean económicas, que sean sostenibles y que no les dañe a ellos ni al medio ambiente.
En ese sentido, producimos organismos vivos que afectan determinadas plagas como el chinche en el arroz, la broca, entre otros. Actualmente, por ejemplo, se está tratando de probar si la pitahaya es hospedero de seratitis capitata.
— ¿Qué tan importante es el proceso de investigación en el trabajo que ustedes realizan?
Es bastante importante. En estos momentos en lo personal estoy trabajando en café, para desarrollar alternativas de manejo en la zona de Boaco y estamos trabajando en la finca de un productor quien puso a disposición su finca. Entonces nosotros estamos poniendo en práctica algunas alternativas de manejo para contrarrestar la broca en el café que es una de las enfermedades que más está afectando a este cultivo. Se está tratando en este sentido a darles a los productores una alternativa viable.
— ¿Considera necesario la adquisición de mayores recursos para poder desarrollar el trabajo investigativo?
Creo que sí se hace necesario, porque mire qué interesante resulta el proceso investigativo. Con ello se beneficia al docente y al productor. Pues yo como investigador me fortalezco en la enseñanza y por otro lado el agricultor también obtiene una alternativa nueva.
Actualmente y sobre todo en este año se ha tratado de motivar a los docentes para que inicien trabajos de investigación. Además esto ayuda al investigador a salir de la rutina, del encierro que se tiene aquí. Porque de repente de tanto dar clases se queda repitiendo contenidos, en ese sentido es bueno y sobre todo porque pienso que la universidad debe jugar un rol importante a nivel nacional y esto es generar alternativas.
— ¿Cómo valora la calidad de los docentes y profesionales que se encuentran trabajando en las universidades y desarrollando trabajos de investigación?
Creo que nosotros somos uno de los departamentos que tenemos personal que trabaja mucho en la investigación, que tal vez no está altamente calificado pero sí es calificado, de tal manera desde siempre se ha desarrollado bastante investigación. Sin embargo los recursos hacen falta pues de pronto para hacer investigación se requiere de un vehículo que camine o que por lo menos llegue al lugar en donde se está trabajando.
Todo es necesario para poder constatar lo que estamos haciendo en el campo. Se necesitan recursos para poder elaborar los informes científicos y la divulgación de los mismos. Es hasta este año que se ha podido observar mayor difusión de los trabajos que se están realizando. Es hasta este año en que he podido notar un poco más de motivación y la divulgación ahora existe como un área dentro de la universidad, antes ni siquiera existía. En este sentido se puede promover un poco lo que la UNA está haciendo.
— ¿Existe algún tipo de estímulo para el docente investigador, para que éste siga adelante motivado a realizar trabajos de este tipo?
Este es un aspecto importante, pues hace falta motivar a los docentes investigadores. Por ejemplo en esta universidad da lo mismo ser investigador, escribir uno o dos proyectos a no hacer absolutamente nada. De tal manera que se puede diferenciar y destacar que la docencia de la UNA, a través de tantos que cursan esta universidad, ha desarrollado tanta información y por tanto tiene este reconocimiento. Hay docentes que no son de esta universidad que vienen a dar sus clases y se limitan a eso, a diferencia de los que trabajamos en este departamento que estamos constantemente generando investigación.
Por otro lado, en el aspecto de la proyección social nosotros estamos integrados a varios grupos de trabajo técnico, por decirlo así, en el ámbito nacional. Por ejemplo en el cultivo del café estamos vinculados al Comité Nacional de Manejo Integrado de Plagas, en el grupo de cultivos hortícolas. De tal manera que trabajamos como especialistas en cada uno de estos grupos.
— ¿De parte de la Universidad Nacional Agraria, existe algún tipo de estímulo para que los docentes sigan desarrollando sus trabajos investigativos?
Ninguno, absolutamente ninguno. Hasta el momento yo no manejo nada y lo único que hay es que nosotros hemos instado a los docentes a seguir haciendo investigación.
— ¿Según su percepción, cómo está el ánimo por parte de los estudiantes en general en decidirse a estudiar carreras afines al sector agropecuario?
Por la cantidad de estudiantes que entran a nuestras carreras, como sanidad vegetal o sistemas de protección agrícola, yo diría que es bueno el ánimo. Por ejemplo estando aquí los estudiantes demandan más prácticas. Tal pareciera que no sólo en el caso nuestro sino que en todas las universidades los estudiantes demandan más prácticas, es decir estamos siendo más teóricos pasamos más tiempo en el aula que en el invernadero, que en el campo o con los productores. Hay interés y motivación.
Por último, cuando el estudiante está ya en el último año o en el último semestre, a como en este caso, es la preocupación por conseguir empleo. Es decir qué oportunidades les ofrece el Estado o las otras instituciones que trabajan en este sector para conseguir trabajo. Pero fíjese bien, se dice que Nicaragua es un país altamente agrícola y de pronto las políticas que definen el desarrollo de este país no contemplan como muy claramente ese rol que todos jugamos. Pero realmente si las políticas gubernamentales fueran bien definidas y claras se pudiera sacar adelante el país. Nicaragua tiene muchísimos recursos y principalmente sus suelos, que es el capital mayor que tenemos.
— Tomando en cuenta las muchas dificultades que atraviesa el sector agropecuario y que limitan su desarrollo ¿cree usted que a corto plazo Nicaragua pueda salir de la crisis económica en que se encuentra?
A corto plazo no sé si hablamos de cinco o 10 años, pues yo pienso que si se comienzan a dar los primeros pasos probablemente a un mediano plazo estaremos viendo los frutos de todo esto.
Pero observemos y recapitulemos. Vino un huracán Mitch y destrozó las laderas y causa gran daño al suelo. Esto, porque no hemos cuidado los suelos, no hemos hecho laderas, pues no hemos conservado el suelo, hemos desprotegido los bosques. Esto es como si la naturaleza se ha vuelto en contra nuestra. No sólo en contra nuestra, sino que con todos los países que tienen las mismas condiciones que las de Nicaragua.
De pronto pienso que todo esto está determinado por voluntades tanto del Gobierno de turno y de la ciudadanía nicaragüense también. Las políticas, que para mí son determinantes. Por ejemplo, el frijol a veces tenemos que importarlo, es decir no producimos ni siquiera lo que necesitamos para comer. Se habla de que en los años 1960 Nicaragua era la economía floreciente de la región, contrario a lo actual.
— ¿Qué hace falta para poder llegar a los niveles de esos años (1960) cuando la economía tenía un gran empuje?
Hace falta proponerse sacar al país adelante y definirse metas claras y concretas de hacia dónde queremos llegar.
Creo que la voluntad existe. Por ejemplo, si el sector que está trabajando con la Universidad, en conjunto llenáramos las necesidades básicas, urgentes y necesarias de un productor, en donde éste por lo menos posea tierra para poder sembrar. El problema de la propiedad es un problema... que cada productor cuente con recursos, pues el agricultor trabaja con uñas y dientes. Ahora la asistencia es otro paquete importante al que no se le da importancia. Es muy triste escuchar la situación tan pobre que vive Nicaragua, caracterizado como uno de los países más pobres del mundo.
— ¿Están trabajando en alguna investigación en especial?
Nicaragua exporta pitahaya congelada a los Estados Unidos, pero no lo puede hacer como fruta fresca, esto se da por restricciones sanitarias impuestas al país.
En este sentido la UNA ha iniciado un proyecto que pretende determinar que nuestra pitahaya está libre y que no es hospedero de la mosca de la fruta. En este sentido estamos haciendo algunos rastreos en el país, aunque se están obviando algunas zonas en donde se produce pitahaya por falta de recursos, algunas regiones como León y Chinandega, y nos estamos enfocando más en la cuarta región. Nuestro trabajo se basa en el muestreo de las poblaciones de estas moscas de la fruta en las plantaciones para ver si hay infestaciones naturales y después estamos haciendo infestación forzada.
Tenemos hasta septiembre, 13 meses de estar trabajando en este estudio y para ellos contamos con un laboratorio y un invernadero dedicado al proyecto. Este trabajo está siendo financiado por la USAID (agencia de cooperación de Estados Unidos) vía Arap Chemonics. La primera fase de este proyecto termina en el mes de octubre y para entonces esperamos tener ya algunos resultados en concreto.
Estamos Trabajando en conjunto con el Ministerio Agropecuario y Forestal como contraparte y con Chemonics. Mínimo se necesitan dos años para que el estudio sea confiable, es decir necesitamos avanzar un año más. El único problema que tendríamos es que Chemonics termina su fase en Nicaragua a finales de este año. Entonces estamos viendo por qué vía podemos continuar con los estudios hasta concluirlos. Aunque ya estudios iniciales han demostrado que la pitahaya en Nicaragua no es hospedero de la mosca de la fruta, pero no será hasta que terminemos el proyecto en que se tendrá la versión final. 
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