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MIéRCOLES 19 DE SEPTIEMBRE DEL 2001 / EDICION No. 22489 / ACTUALIZADA 1:30 am

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Opinión económica
El reto: la inversión en el campo

Ing. Agr. Erasmo Medina
emedinar@hotmail.com

No es nada nuevo para el pueblo nicaragüense que nuestros campesinos han sido tradicionalmente marginados, y lo que es peor, engañados por los gobernantes de turno, que les han prometido mejorar su situación para captar el codiciado voto, y después los han dejado abandonados a su suerte, con los deprimentes resultados que estamos viendo ahora en la familia campesina, quienes agobiados por el hambre se han visto en la obligación de movilizarse contra viento y marea hasta nuestra capital en busca de pan y ayuda a su dramática situación, agravada ahora por la crisis del café.

Decimos al inicio de este artículo que es un reto decisivo para los candidatos porque el sector campesino representa la mayoría de los votantes, y me atrevería a decir que aquel candidato que sea capaz de convencer a nuestros campesinos de que ellos serán prioridad número uno en su proyecto de gobierno, y le den garantías de que no le fallarán, será el que se adjudique la victoria en la contienda electoral del 4 de noviembre.

La solución a la problemática del campesinado nicaragüense debe estar basado en un programa y plan de acción sostenido, que les permita su incorporación plena y firme a las actividades productivas, de acuerdo a una cuidadosa planificación y proceso educativo que incorpore las técnicas de la agricultura orgánica y ecológica bajo una dirección descentralizada de atención a los asuntos campesinos.

Este programa de rescate, rehabilitación y desarrollo del sector campesino debe ser diseñado a un plazo de 5 años en su primera etapa, y el gobierno subsiguiente deberá comprometerse a darle seguimiento y apoyo a la segunda etapa para asegurar la consolidación del mismo, fortaleciendo de esta manera nuestra economía, que está basada en la agricultura, y resolviendo de esta manera uno de los problemas sociales más agudos en la historia de Nicaragua.

Existen varias estrategias que se pueden adoptar para la implementación de este importantísimo proyecto y por supuesto requiere de la voluntad, sacrificio y dedicación de todos los nicaragüenses de buena voluntad y el apoyo decidido de nuestros gobernantes, sin ningún objetivo político, ni discriminación religiosa, o de otro tipo.

En nuestra modesta opinión, se podría explorar la posibilidad de establecer unidades agrícolas de unas 120 manzanas y que cada jefe de familia sea propietario de 3 manzanas para ser trabajada en forma intensiva, dedicada fundamentalmente a la producción de maíz y frijoles con la asistencia técnica necesaria para garantizar las buenas prácticas agronómicas y de conservación de suelos y por ende la máxima rentabilidad.

Todo esto debe ir acompañado por un programa sostenido de asistencia por parte de los ministerios de Educación, Salud, Agricultura, y Ministerio de la Familia, principalmente, y dirigido al fortalecimiento del núcleo familiar con las modalidades y características necesarias para beneficio de este importante sector que incluiría la implementación de huertos familiares y ganado menor en sus patios, lo mismo que el acceso a créditos oportunos con bajos intereses y asistencia técnica adecuada.

Es obvio que surgen muchas preguntas en cuanto a dónde y cómo se conseguirían las tierras y sobre todo de dónde provendrán los fondos para financiar este programa, lo cual implica la participación decidida de gobierno y pueblo, y sobre todo, que seamos capaces de ofrecer la suficiente confianza en la viabilidad de este proyecto para que los organismos internacionales nos proporcionen la asistencia financiera requerida.

En cuanto a la Organización Administrativa, soy partidario de que se nombre un responsable que podría llamarse Director Regional de Asuntos Campesinos en cada región con capacidad y honestidad reconocida y sin ningún compromiso partidario para lo cual se solicitaran candidatos a la sociedad civil local.

Esperamos que estas ideas sean bien recibidas por los candidatos que están optando a la primera magistratura de la Nación y que sirva como un modesto aporte desde la perspectiva de un profesional del agro que ha visto con interés y preocupación la problemática de nuestro campesinado que por su naturaleza son los verdaderos forjadores de la producción agrícola en nuestro país.  
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