Espacio gerencial
Globalización de la educación
José Leñero G.
EL MERCURIO de Santiago de Chile del 22/08/01 trae en primera página la información de que el Ministerio de Educación dispuso que, a partir del 2002, el sistema educacional se someta a la prueba PISA, que mide el desempeño escolar en habilidades y conocimientos en el área del lenguaje, ciencias y matemáticas. Este test está a cargo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OEDC, que integran alrededor de 30 países industrializados.
Aunque el anuncio despertó el inmediato rechazo de representantes de los profesores, que consideran una vergüenza exponer el atraso nacional en este campo, me parece que ese enfoque es equivocado y que, por el contrario, el tema es de gran interés para todos nuestros países latinoamericanos.
En efecto, no se trata de exhibir el grado de retraso educativo que tenemos hoy respecto a los países líderes del mundo, lo que sería simple masoquismo, sino de medir objetivamente cuál es esa distancia, con el objeto de establecer programas de mejoramiento que conduzcan a disminuirla. Además, como esta medición se hace cada tres años, ese examen ofrece la oportunidad de medir objetiva y sistemáticamente, el éxito que están alcanzando los programas de mejora que se desarrollen.
Es importante tener presente que en un mundo globalizado la educación es el arma más poderosa para defenderse de las diferencias negativas, ya que es indispensable para elevar la capacidad productiva, así como el nivel de vida de las personas, de los grupos sociales y de los pueblos.
Quitar el cuerpo a establecer una medida fidedigna que nos permita saber cuáles son nuestras deficiencias educativas, es aceptar que somos inferiores, que nunca podremos alcanzar la capacidad de los países líderes. Esto no lo acepto y puedo demostrar que es falso.
En efecto, no hay razas ni grupos humanos inferiores. Pero es indudable que hay culturas inferiores, esto es, culturas más adaptadas y menos adaptadas a los requerimientos de cada sistema de vida. Así vemos que en los diferentes países, por homogéneos que sean, hay sectores sociales con culturas avanzadas y retrasadas.
La palabra cultura, etimológicamente no se refiere a condiciones naturales de grupos vivientes, sino a lo que es cultivado. Así, de la misma manera que especies animales y vegetales pueden aprender a vivir en ambientes distintos a los de su origen, los seres humanos, por medio de la educación y de la experimentación, podemos cambiar nuestra cultura por otra que nos sea más (o menos) favorable.
Un tipo de exámenes como el PISA, que no evalúa la sólo internalización que han hecho los alumnos del currículum de sus estudios, sino también sus actitudes ante situaciones de la vida real, se basa en un concepto moderno y extraordinariamente útil para afinar la preparación de los educandos para el desempeño que tendrán en su vida futura.
Es hora de dejar de lado vergüenzas de falsos orgullos y adoptar las herramientas que, de veras, contribuirán a que nuestros jóvenes alcancen el nivel de vida que ya tienen los pueblos más desarrollados. 
|