Las pandillas
Anastasio Fletes M.
Yo ya estoy viejo, y por poco tiempo voy a soportar la existencia de las pandillas. Si las pandillas persisten, la vida de nuestros hijos, nietos y bisnietos va a ser muy complicada, pues van a vivir como en estado de sitio, como en tiempos de guerra; sin seguridad para nadie.
Por medio de LA PRENSA hago un llamado a todas las radiodifusoras, a los canales de televisión, diarios, revistas, Asamblea Nacional, Policía, Ejército, colegios, universidades y cualesquiera otros medios, para que hagan una campaña diaria, dirigida a todos los jóvenes pandilleros, y a los jóvenes que están por caer en manos de los maleantes que dirigen las bandas, para que les abran los ojos y se den cuenta de que quienes se erigen en jefes de esos grupos que operan fuera de la ley, son mayores de edad y maleantes con amplio récord delictivo, que usan a los jóvenes para que asalten, roben y maten, para beneficio de los tales jefes, a sabiendas de que a los menores de edad no los pueden castigar porque la ley los protege por ser menores.
Si un menor de edad comete un delito y no lo castigan lo vuelve a cometer, pero si lo castigan, lo piensa dos veces antes de volver a delinquir. 
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