Ejército destruye 20 mil minas
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Las principales autoridades nicaragüenses estuvieron presentes en la destrucción de unas 20 mil minas. |
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Nidia Ruiz López y Karla Marenco L. politica@laprensa.com.ni
Nicaragua destruyó la tarde de ayer 20 mil minas antipersonales, acto que el presidente Arnoldo Alemán y autoridades de defensa nacional aprovecharon para condenar el terrorismo mundial y destacar las acciones en torno a la destrucción de estos mortales artefactos como un aporte a la consolidación de la paz.
El presidente Arnoldo Alemán manifestó que la erradicación de las minas “hace que el estrepitoso sonido de esa explosión se asemeje a un son de paz universal”.
Según cálculos gubernamentales, en el país se “plantaron” 135 mil minas, y se almacenaron otras 136 mil. Hasta mayo de este año se han destruido 65,405 minas instaladas.
Alemán dijo que la ratificación de la Convención de Ottawa es el primero de los pasos de los muchos que darán para declarar a Nicaragua libre de minas, en el 2004.
“Nos anima el repique de miles de campanas que sonarán al unísono en toda Nicaragua a las cinco de la tarde, en cada una de las iglesias de este país, que se han enamorado para siempre de la paz”, expuso el mandatario, en una posible referencia al día en que será destruida la última mina en Nicaragua.
En Nicaragua está prohibido el empleo, producción, y almacenamiento de las minas.
Por su parte, el ministro de Defensa y presidente de la Comisión Nacional de Desminado, José Adán Guerra, destacó la labor de centenares de zapadores del Ejército que arriesgan sus vidas en la labor de búsqueda de minas y envió un especial saludo al soldado Lorenzo Hurtado, quien fue el último zapador, quien, esta semana, casi pierde su vida por una mina.
Guerra señaló que la reunión de los Estados partes de la Convención de Ottawa que comienza hoy, debe ser aprovechada como escenario para ratificar la paz a través de la dimensión humanitaria del programa del desminado y que ésta constituye un paréntesis “en medio de un mundo agobiado por el terrorismo y la incertidumbre”.
Expresó que la tarea del desminado no termina con la destrucción de los artefactos “porque todavía existirán nicaragüenses afectados a quienes tenemos la obligación de tender la mano”. 
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