‘Bin Laden, vivo o muerto’
 | Presidente Bush alude a la imagen de carteles del Viejo Oeste y reafirma el deseo de llevar a la justicia al terrorista Ossama Bin Laden |
 | Los talibanes debaten hoy si acatan la exigencia de Estados Unidos de entregar a su “huésped” |
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Agencias
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush destacó el lunes que Estados Unidos quiere a Ossama Bin Laden “vivo o muerto”, al tiempo que la Reserva Federal reducía las tasas de interés para impulsar a la afligida economía después de los ataques terroristas de la semana pasada.
Bush intensificó sus expresiones de ataque a Bin Laden, el exiliado disidente saudí que las autoridades estadounidenses consideran el principal sospechoso del ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono con aviones comerciales secuestrados.
“Quiero justicia”, exclamó el presidente. “Hay un viejo cartel en el Oeste que dice: Vivo o Muerto”.
En tanto, el FBI informó que había detenido a 49 personas, las que eran interrogadas sobre los ataques a las aerolíneas que causaron 5,000 muertos o más en la destrucción del Centro Mundial de Comercio de Nueva York y el Pentágono en Washington.
El Secretario de Justicia, John Ashcroft, anunció que numerosos agentes federales irían a bordo de los vuelos comerciales con el objeto de dar protección e instó al Congreso actuar con rapidez en la aprobación de leyes contra el terrorismo.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Dennis Hastert, dijo que trataría de agilizar las leyes sobre las aerolíneas, lo más pronto posible.
MUSULMANES
ASEDIADOS EN EE.UU.
Mezquitas, escuelas y centros comunitarios árabes y musulmanes en EE.UU. intensificaron ayer sus medidas de seguridad tras docenas de incidentes violentos en todo el país que incluyen dos asesinatos en Arizona y Texas.
El director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) Robert Mueller, aseguró que se han abierto ya 40 investigaciones de delitos raciales.
Las represalias se han sucedido en todo el país a diferentes niveles y los dos casos más graves ocurrieron en Phoenix (Arizona) y Dallas (Texas), tras la conmoción causada por los atentados del martes.
Balbir Singh Sodih, de 49 años, un miembro de la religión sij de la India, que vivía en EE.UU. desde hace 10 años ahorrando dinero para regresar y reunirse con su esposa e hijo, murió a la puerta de su estación gasolinera en Phoenix el pasado sábado.
Frank Roque, de 42 años, presunto autor de los disparos, se dirigió veinte minutos después a otra estación gasolinera e intentó matar con el mismo revólver a otro inmigrante de piel oscura, un libanés que salió ileso del atentado.
En EE.UU. viven de 6 a 7 millones de musulmanes, casi el mismo número de judíos, lo que hace del Islam una de las grandes religiones del país.
Bush condenó estos actos. Aquellos que expresan furia “no representan lo mejor de Estados Unidos, ellos representan lo peor de la humanidad y deberían estar avergonzados de su comportamiento”, dijo Bush.
En Afganistán, una delegación oficial de Paquistán transmitió la exigencia de EE.UU. de que el régimen Talibán entregue a Bin Laden a la justicia. El millonario y guerrillero saudí vive en Afganistán desde hace cinco años, donde es considerado un “huésped” por el gobierno Talibán. El líder máximo de Afganistán dijo que un consejo religioso debatiría hoy, martes, el asunto.
Afganistán, cruce de intereses extraños 
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