Familia de Mauricio con fe de que esté vivo
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 | Parientes de nica desaparecido después de atentado terrorista, rememoran los momentos vividos junto a su familiar |
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Mauricio González con su hijita de 14 meses, en un parque neoyorquino. |
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Pedro J. Vindell Matus CORRESPONSAL/GRANADA nacionales@laprensa.com.ni
Los familiares del joven de origen granadino Mauricio González Gutiérrez que se encuentra desaparecido después del ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York, declararon a LA PRENSA que tienen la esperanza de que su sobrino sea encontrado con vida, después de ocho días de la tragedia.
Doña Blanca Gutiérrez Martínez de Álvarez, hermana de Corina, la madre de Mauricio González Gutiérrez (de 27 años), muy consternada por los sucesos, al igual que su esposo Aarón Álvarez Alvarado, relató aspectos de la vida de su sobrino.
Mauricio, hijo del primer matrimonio de doña Corina con el puertorriqueño Pedro González, un destacado financiero residente en los Estados Unidos, vino a Granada cuando tenía 2 años y desde pequeño se encariñó con la familia de su mamá y con La Gran Sultana, regresando cuando cumplió los 7 años.
Siempre se comunicaba telefónicamente con ellos, les preguntaba sobre la situación en Nicaragua, hablaba de sus parientes con mucho aprecio, lógicamente un amor tiernamente inculcado por su progenitora.
“Luego vino aquí (Granada), cuando tenía 20 años, y el afecto a la unión familiar fue más fuerte, al enamorarse de los juegos de gallos”, cuenta su tía Blanca y lo ratifica su tío Carmen Gutiérrez Martínez.
Agregó que recientemente le habló por teléfono a su tío y le dijo que le preparara unos gallos, que venía a pasar las vacaciones de diciembre de este año, y hasta hizo una reservación vía internet en un hotel de esta ciudad.
El joven, de oficio carpintero, nos contó su tía Blanca, “aunque no tenía necesidad de trabajar pues su papá le pasaba una buena pensión por administrarle los negocios financieros en Nueva York, lo hacía como un pasatiempos” y agrega que ese martes trágico, había llegado al piso, número 100 de una de las torres porque iba a elaborar unos gaveteros de madera.
Incluso tenía pensando ir a pasar unos días a Montelimar, “quería mucho a Nicaragua y tenía pensado instalar un negocio que le redundara en beneficios, un restaurante o una discoteca aquí en Granada”, a su tía le había prometido que ella se encargaría de eso.
LE GUSTABAN LOS BUÑUELOS
Doña Blanca recuerda que a su sobrino desde que vino la primera vez a esta ciudad, le gustaron los buñuelos en miel y cada vez que su mamá venía a Nicaragua le pedía que le llevara empacados.
“Era un muchacho muy alegre, amable, cariñoso, con nosotros y con las demás personas”, manifiesta su angustiada tía, quien aún alberga la esperanza de que Mauricio esté con vida. 
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