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MARTES 18 DE SEPTIEMBRE DEL 2001 / EDICION No. 22495 / ACTUALIZADA 4:00 am

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Temen estallido de “polvorín” asiático

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Los refugiados afganos llenan ya varios campos en Pakistán, tras huir ante el peligro de acciones armadas de EE.UU.

 

AFP

NUEVA DELHI.- Bombardeos norteamericanos en Afganistán podrían ser la chispa que haga estallar el polvorín constituido por la India, Pakistán, China, Rusia, Irán y las repúblicas centro-asiáticas de Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Las relaciones entre estos países van desde la desconfianza recíproca hasta la hostilidad abierta, como es el caso entre India y Pakistán.

Todos estos países han aportado en general apoyo a la campaña de Estados Unidos ante una guerra total contra el terrorismo.

Pero a menudo lo han hecho con condiciones y precauciones motivadas porque se ignora todavía cuáles serán las características de las represalias norteamericanas.

El esquema más aceptable para la mayoría de los gobiernos de la región serían “bombardeos quirúrgicos” limitados a bases terroristas en Afganistán, para lo cual los países vecinos aportarían apoyo logístico y servicios secretos.

Pero incluso eso sería arriesgado porque los talibanes amenazaron durante el fin de semana pasado con hacer pagar las consecuencias a los países que ayuden a Estados Unidos.

China se irrita ante la posibilidad de una presencia victoriosa de Estados Unidos en Asia central.

“Si soldados norteamericanos son enviados, los talibanes derrocados y un régimen pronorteamericano instaurado, Estados Unidos entrará en conflicto de intereses con China, Rusia e Irak”, sostiene Lau Siu-kai especialista de ciencia política sobre China contemporánea en la Universidad de Hong Kong.

“Para China, el peligro reside en que Estados Unidos va a intervenir en Asia del Sur y que habrá más tropas norteamericanas cerca de sus fronteras”, estima Jean-Pierre Cabestan, director del Centro Francés de Investigaciones sobre China contemporánea.

En 1999, Pekín había desaprobado las modalidades de la intervención de la OTAN en Yugoslavia que consideró como una injerencia en los asuntos internos de un país y como un precedente para una posible intervención occidental en el Tibet o en Xingjiang, regiones que ve amenazadas por el separatismo.

Rusia es reticente a dejarse arrastrar a un conflicto eventual pero el vicepresidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, Alexei Arbatov, indicó que su país podría ofrecer “sus fuerzas y medios militares” aunque sin dar un apoyo irrestricto a los norteamericanos.

La línea de fractura más delicada sigue siendo, sin embargo, la situación de Cachemira, donde India lucha contra los separatistas musulmanes que, acusa Nueva Delhi, son apoyados por Pakistán.

Para India, el problema consiste en saber si Estados Unidos, al buscar el apoyo de Pakistán en su cruzada antiterrorista, se apartará de su posición de “neutralidad” en este conflicto.  
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