Reportaje Especial
Objeción de conciencia no los libró del SMP
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 | En la primera etapa de la aplicación del Servicio Militar, la Biblia fue su salvación. A muchos seminaristas católicos y pastores evangélicos, su fe religiosa los libró de cumplir con los dos años obligatorios del SMP, sin embargo, esta “excepción tácita” dejó de ser válida en la etapa final de la guerra. |
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El reclutamiento de jóvenes permitió al EPS completar las unidades de apoyo, entre ellas la artillería. |
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Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
SEGUNDA ENTREGA
La suerte que alcanzó por su práctica religiosa no corrió largo. El carné de exceptuado del Servicio Militar Patriótico, SMP, que por cuatro años portó Orlando Mayorga, se venció para las autoridades en mayo de 1987, en un momento candente de la guerra.
Mayorga, con su credencial de pastor de la Iglesia Adventista a cargo de Masaya, había esquivado al SMP desde su creación.
Con la buena intención de renovar su carné de excluido, se presentó a su Junta de Reclutamiento en una iglesia mormona, donde le dijeron que tenía que alistarse, y que lo de su excepción lo arreglaría en la Unidad Militar. Entonces tenía 24 años, ya había concluido sus estudios universitarios en Teología, pero aún era apto para el Servicio Militar Activo.
Puesto en la Unidad, la que al principio no distinguió, fue chequeado y clasificado entre los “aptos 1”, porque tenía muy buena condición física.
El ahora diputado, elegido por el Partido Camino Cristiano, recuerda que por esa misma revisión pasaron unos 2,000 jóvenes en la base que estaba frente al aeropuerto.
A los jefes que allí se encontró, Mayorga les repitió que él era pastor desde 1982, y, como consecuencia, estaba descartado de hacer el servicio militar. Fue allí donde le dijeron que esa excepción había terminado.
A LA BRIGADA DE ARTILLERÍA
De la base del aeropuerto fue trasladado a la base que está detrás del cerro Motastepe, la “Omar Torrijos”, donde se manejaba artillería reactiva, cañones de 150 milímetros y obuses, entre otros.
Ya de verde olivo, se mantuvo como otros evangélicos, desarmados, pese a que “sabía que estaba montado en el macho y había que jinetearlo”.
Pero mantener su postura no fue difícil. La ventaja de tener algunos conocimientos médicos le ayudaron, y fue nombrado sanitario mayor de la brigada.
Aunque estaba cerca de Managua, Mayorga dice que siempre tuvo latente la posibilidad de ser trasladado a otras unidades donde había unidades de artillería desplegadas, como en La Gateada o Las Piñuelas, en el centro y norte del país.
Por esa base recuerda que desfilaron otros evangélicos, que también eran pastores como él. Por boca de otros “cachorros”, conoció de experiencias dramáticas que vivieron algunos muchachos por sus creencias religiosas. Por ejemplo, supo la historia de un evangélico, quien seguramente asignado a la cocina, era enviado a traer agua cerca de un campamento contra.
Un incidente que no olvida fue el que protagonizó el mayor de la brigada, Iván García. Mayorga dice que García en una ocasión le dijo a un recluta: “No te mato porque una bala es más cara que vos”. Eso pasó porque el soldado hizo una mala maniobra accidentalmente con uno de los cañones y otro casi pierde la vida.
Tampoco se le olvida la ocasión que le ofrecieron una beca para que fuera a estudiar a Alemania ingeniería de zapadores. La rechazó sin pensarla dos veces. “Si me hubieran ofrecido medicina me habría ido”, dice entre risas.
RETENIDO A LA FUERZA
Contrario a lo que otros dicen, Mayorga cuenta que no les permitían ninguna clase de literatura religiosa. Para saciar sus inquietudes espirituales no le quedaba más que apelar a lo que se sabía de memoria. Después de todo, nació dentro del adventismo. Sus padres lo profesan desde hace 48 años, según contó.
Su salida del servicio no fue menos confusa que su entrada. El se enteró por otros que al jefe de brigada le había llegado la orden de soltarlo por su condición de pastor, pero éste se la ocultó. Sin embargo, el mismo que le sopló, le dijo que si se iba no tendría problemas. Aprovechó para desertar durante el traslado de un herido al hospital militar.
Al chofer de la ambulancia le dijo: “Yo me quedo, vos te vas. Cualquier cosa, que me lleguen a traer a mi casa”. El médico de la unidad le contestó: “Si llego es por vos”.
“Hasta hoy, no vino”, agregó.
LA “LUNA DE MIEL”
En un inicio, aunque no estaban exceptuados por Ley, las iglesias católicas y evangélicas del país consiguieron que sus líderes —en práctica y en formación— fueran liberados de cumplir los dos años del SMP.
El reverendo William González, del Consejo de Iglesias Evangélicas Pro-Alianza Denominacional, CEPAD, estimó que al menos unos 800 pastores fueron exceptuados de las filas del SMP entre 1983 y 1986.
La lista de pastores era presentada por la oficina de Asuntos Jurídicos del CEPAD, la cual se encargó de certificar la veracidad de dicho inventario.
Además de mostrar pruebas a favor del trabajo religioso de los pastores, se consultaba a miembros de la comunidad cristiana a la cual pertenecían los líderes.
De la excepción a los seminaristas y pastores, muchos otros jóvenes de una y otra comunidad religiosa intentaron beneficiarse, pero en el caso de las iglesias adscritas al CEPAD no fue posible por la rigurosidad con que hicieron su listado.
González reconoció que muchos de los jóvenes evangélicos que cumplieron el SMP permanecieron inermes. Aunque hubo sus excepciones, la decisión de no portar armas contaba con el respeto de los mandos militares, según el reverendo.
Pero no siempre. Algunos evangélicos que cumplieron el SMP aseguran que se cometieron abusos con algunos jóvenes que rechazaron las armas. Algunos eran asignados como exploradores de las escuadras.
PRÉDICAS EN LOS FRENTES DE GUERRA
El reverendo recordó que en esos años de guerra se movilizó con frecuencia hacia el Norte, en el sector de Mozonte, Ocotal y Mulukukú, donde los mandos militares le permitieron predicar a los jóvenes de su Iglesia, asignados a esos frentes de guerra.
González es líder de las iglesias Asambleas de Dios. Calcula que unos 700 jóvenes de su congregación religiosa cumplieron el SMP.
¿QUIÉNES ESTABAN EXCEPTUADOS?
De acuerdo con lo establecido por la Ley, estaban exceptuados:
1. Los que tenían alguna incapacidad temporal, cuyo tratamiento, les impedía cumplir el Servicio Militar Patriótico. Esta exoneración duraba un año.
2.- Ser único sostén de sus padres, de abuelos mayores de 60 años, o bien un padre que fuera el único sostén para sus hijos.
3.- Por razones de estudio también se excluía a los alumnos regulares de la Educación Superior, media y equivalente que se encontraran cursando el último año de su nivel.
4.- Los privados de libertad estaban descartados mientras durara esa situación.
5.- También por razones de interés económico y social, siempre que el inscrito tuviera más de 21 años.
Otros exceptuados del SMP eran los que habían estado en el Ejército Popular Sandinista (EPS) o en el Ministerio del Interior, también los enfermos mentales
Cabe destacar que cuando la Junta de Gobierno decretara la movilización general, quedarían sin efectos tales excepciones, menos las referidas a los enfermos mentales y a los discapacitados.
(Fuente: Ley SMP)
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