Maquilas y marco regulatorio
Cairo Emilio Montenegro
¿Se han puesto a revisar los señores legisladores los montos de las ridículas multas que se imponen en Nicaragua a las maquilas?
¿Las han comparado alguna vez con las de algunos otros países europeos o asiáticos?.
Es lastimoso, pero cierto: encima de que el precio de la mano de obra está “botado” en Nicaragua, se imponen multas absurdas por ultrajes laborales, que para colmo de males, con frecuencia se acompañan de despidos.
Algunas lectores dirán: este tipo está chiflado: la cantidad de la multa no garantiza que desaparezcan los abusos laborales, y eso es muy cierto. Lo que habría que sentarse a ver es qué tan coercitiva resulta para el empleador, la aplicación de una multa raquítica como ésta.
Que conste: no estoy en contra de la inversión extranjera y entiendo que haya que promoverla y preservarla. Con lo que no estoy de acuerdo, es con la desproporción en la vara utilizada para medir responsabilidades de empleadores y de empleados.
En todas las esferas de la administración pública se reconoce que el fortalecimiento del marco regulatorio es una de las piezas claves del Estado de Derecho. Lo mismo aplica para el caso del crecimiento económico del país.
Si quienes deben y pueden hacerlo no hacen nada, nuestro pobre marco regulatorio seguirá más flaco a costa de cuatro “vivos” y unos gordos, que siempre terminan saliéndose con la suya.
Managua 
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