La hora del pragmatismo sandinista
Eduardo Enríquez eduardo.enriquez@laprensa.com.ni
“Con esos amigos don Daniel no necesita enemigos...” Ese fue uno de mis primeros pensamientos después del asombro y la incredulidad inicial al ver el ataque terrorista contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York.
Ya hay y habrá suficientes y agudos análisis sobre el impacto de este hecho sin nombre contra nuestra civilización, como bien lo llamó en su editorial el diario El País, de España; así que nosotros tenemos que hacer lo propio para reflexionar sobre el efecto de esta barbarie en nuestro terruño, sobre todo en semanas tan decisivas como éstas.
A nosotros nos toca pensar qué repercusión tendrá ese ataque en las relaciones de Nicaragua con Estados Unidos si a partir del cuatro de noviembre el Frente Sandinista y Daniel Ortega se alzan con la victoria electoral. Porque nos guste o no, si ganan los otros no va a pasar nada.
Los sandinistas ya están cantando “foul”, que no debemos confundir las cosas, que ellos ya condenaron el ataque y enviaron una carta al presidente George W. Bush en la que don Daniel le decía que estaba “conmovido por la tragedia que ha impactado el corazón del mundo entero”. O sea, que a ellos no tiene por qué caerles la teja.
Además, podrán decir, “nada tiene que ver Libia y nuestro carnal Gadafi en esto”. Y es muy probable que sea cierto. El coronel Gadafi ha estado durante los últimos años semirretirado del negocio del terrorismo.
Pero la realidad es otra. Desde el primer momento Bush fue claro, no van a distinguir entre los hechores y sus amigos. O sea, en este momento en que los Estados Unidos ha recibido un duro golpe en el propio corazón del imperio, está exigiendo saber quiénes son sus amigos. “O están conmigo o están contra mí”.
El mundo está captando la idea. Los países de la OTAN se consideran igualmente víctimas del ataque y han dicho que responderán junto a los Estados Unidos. Hasta los talibán, que brindan refugio al terrorista millonario saudí Ossama Bin Laden, principal sospechoso de esta masacre de inocentes, han dicho que podrían entregarlo si se confirma su responsabilidad en el ataque.
Y el gobierno nicaragüense no sólo se ha alineado junto a los Estados Unidos al anunciar que romperá relaciones con cualquier país que resulte responsable de apoyar a los terroristas, sino que puso en jaque a don Daniel y sus convergentes. ¿Qué pueden decir ahora? ¿De llegar al poder van a mantenerse del lado de los amigos de Estados Unidos o van a cruzar la raya?
Los estadounidenses consideran este ataque un acto de guerra y cualquier gobierno que se ande con medias tintas será mal visto. No es que va a ser bombardeado por los B-52, pero sí que va a tener unas relaciones muy frías, prácticamente congeladas con Estados Unidos. Y máxime si se trata, hipotéticamente, de un gobierno cuyo partido canta en su himno que lucha “contra el yanqui, enemigo de la humanidad”.
Porque aquí no necesitamos que nos bombardeen los estadounidenses para estar en problemas. En las carnes en que estamos, con que nos miren de mal modo es suficiente.
Además, cuando el partido sandinista fue gobierno, no sólo fue amigo de Gadafi sino de todas las organizaciones terroristas alrededor del mundo. ¿O creen que es por casualidad que don Daniel llegó el jueves a La Moncloa? Llegó a jurarle a José María Aznar que no volverían a servir de refugio a los terroristas de ETA. No sabemos si Aznar, que sintió ya un bombazo terrorista, le creyó.
Pero no todo está perdido para don Daniel y sus convergentes. Lo que necesitan es un poco de pragmatismo, ése que tanta falta les hizo en la década de los 80.
Deben darse cuenta dónde están parados y dejar claro que rompen toda relación con esos amigos peligrosos, esos que de ningún apuro los van a sacar ahora, como tampoco los sacaron en los años 80. Y de una vez dejar de cantar esa estrofa de su himno que les ha hecho mucho daño. Pero los cambios deben hacerlos de verdad, no sólo cambiándose de camisa.
Claro, no están obligados a hacer nada de eso, pero a todos nos conviene que lo hagan. ¿O hay algún trasnochado allá afuera que crea que es ventajoso para Nicaragua que uno de los principales partidos de nuestro país no sea visto con buenos ojos por los Estados Unidos? Nunca ha representado ventaja, y mucho menos ahora. 
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