¿El triunfo del pacto?
Eduardo Chamorro Coronel
Tanto el Dr. Alemán como Daniel Ortega están muy orgullosos del éxito de su pacto, pacto de “mutua defensa personal”, con él han logrado polarizar el voto, hasta la fecha esto pareciera ser una verdad obvia, ¿pero estarán realmente polarizando el país?
Las víctimas del pacto, son innumerables, tanto personales como institucionales, de estas últimas las únicas que han sobrevivido son el Ejército por su natural fortaleza, y el Partido Conservador que continúa su desigual lucha por sobrevivir y preservar la institucionalidad aún después de las elecciones de noviembre. El Dr. Saborío ha comprendido con sabia humildad y sacrificio personal su papel, el cual no será en vano.
Daniel Ortega en su inalcanzable obcecación presidencial llevará nuevamente su partido a la derrota, el orteguismo con lo más oscuro de sus filas será nuevamente rechazado por el electorado, sencillamente porque representa en el presente, la intolerancia y lo violento del pasado. El Frente Sandinista a lo “Humberto” con un candidato fresco sería garantía de éxito, pero la obstinación de ganar con lo peor de su partido lo llevará a su último fracaso. El terrible pasado de Ortega ya pasó, lo que vendría es lo preocupante, ya que para saber lo que cualquier persona hará en el futuro, basta ver lo que ha hecho antes.
A las fuerzas “democráticas” el Dr. Alemán les impuso con sus desaciertos un impuesto electoral altísimo aunque no creo que lo suficiente como para cegar a las mayorías en castigarse a sí mismas, por castigar al Dr. Alemán.
Pero ya la suerte está echada, se vota por Bolaños o por Ortega, aunque siempre habrá un reducto conservador, únicamente capitalizable por un gesto noble e independiente de don Enrique, ya que el pacto de los dos ha impedido una múltiple sinergia democrática digna para todos.
Creo en la inteligencia de las mayorías, basta ver el voto por Herty, donde las mayorías supieron distinguir que Herty aunque sandinista, no pertenecía al lado oscuro del Frente sino que a la línea tercerista del mismo, línea que también supo soñar y dar su vida junto con las mayorías nicaragüenses en contra de la dictadura, por eso los managuas lo hicieron su alcalde y quién sabe qué más tarde.
La aspiración continuista puso a don Enrique como candidato, para perder, insisten muchos, “Ortega en la presidencia, Alemán para gobernar desde la Asamblea”, como antes quiso Ortega “gobernar desde abajo”, ésa es la consigna secreta, aseguran, pero lo innegable es que Don Enrique una vez candidato, es sencillamente don Enrique confrontando en noviembre las tinieblas del pasado y los nublados del presente.
Los conservadores por mantener su raya no se rindieron ante el pacto, han pagado un precio muy alto por ello, pero se unirán a don Enrique, unos antes, otros después, pero todos al triunfo electoral, para conservar la integridad institucional del Poder Ejecutivo amenazado desde ya por el pacto personal.
Las elecciones de noviembre no son solamente para elegir el presidente, sino que con igual importancia, para elegir una Asamblea que el pacto de los dos pretende deformar, “gobernando desde la Asamblea”. Pero recordemos que la Asamblea es para legislar y el Ejecutivo para gobernar.
Los que no pueden dejar de votar por Daniel, al menos que voten por una Asamblea independiente, los que desean castigar al Dr. Alemán voten por una Asamblea independiente, los que van a votar por Bolaños, voten por una Asamblea independiente también. Votar verde por los diputados es garantía de una asamblea independiente, que aunque difícil de implementar es el único instrumento viable para proteger los resultados del voto presidencial.
Paradójicamente Daniel presume llegar al poder con lo peor de su partido; mientras Bolaños, gobernar con lo mejor del liberalismo, lejos, lejísimo de aquéllos que con sus actos han arriesgado el incipiente desarrollo democrático.
Los “Amigos de Bolaños” más que reforzar sus lazos de cómoda y pragmática “amistad” deben confrontar los peligros que acechan al Ejecutivo tales como: las reformas constitucionales para la elección del presidente del Banco Central por la Asamblea, igual con el Fondo de Pensiones, igual la confirmación de ministros, viceministros y presidentes de entes autónomos y todo aquello que conlleve la disminución del Poder Ejecutivo concentrando el poder en la Asamblea de los dos. La batalla en contra del pacto de los dos ya está planteada, ahora sólo basta ganarla con don Enrique y con una Asamblea independiente que nos represente a todos, no importa por cuál camino ni qué color tenga.
El autor es arquitecto 
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