Perro labrador salva a su amo ciego
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 | Ingeniero colombiano trabajaba en el piso 71 de una de las Torres Gemelas |
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Un policía realiza labores de seguridad acompañado por su perro. |
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EFE
BOGOTÁ.- El ingeniero colombiano invidente Omar Eduardo Rivera, que trabajaba en el piso 71 de una de las Torres Gemelas de Nueva York, se salvó de morir el martes gracias a “Salty”, su perro lazarillo, que lo ayudó a descender las escaleras y alcanzar la calle, dijo hoy el sobreviviente a medios de su país.
La historia de Rivera, un bogotano de 44 años que perdió la vista hace 15, sirvió de esperanza para los familiares de dos centenares de colombianos que trabajaban en Nueva York cuando se produjeron los atentados terroristas, y que han sido dados por desaparecidos.
Rivera, empleado del Departamento Tecnológico de Servicios de Información de la Autoridad de Puertos del Estado de Nueva York, llegó temprano a trabajar el día de los atentados para entregar unos documentos preparados para una Junta Directiva.
“Me sorprendí aproximadamente a las 8,44 de la mañana, cuando alguien gritó: ‘¿Qué diablos hace este avión acá?’ Pero un poco más tarde hubo un impacto, un ruido tan estruendoso que prácticamente lo escuché como en mi oído. El edificio se comenzó a estremecer y eso es lo que recuerdo”, declaró Rivera al canal de televisión “Caracol”.
Agregó que el perro-guía, de la raza labrador, que estaba al lado de su escritorio, se levantó y salió de la oficina, de forma nerviosa, mientras se escuchaba caer pedazos de vidrio.
“Yo me quedé pensando qué era lo que debía hacer, y tomé la decisión que lo mejor era evacuar”, señaló el colombiano, que calcula que “el avión impactó unos cinco o seis pisos arriba”.
Rivera precisó que la evacuación se hizo por las escaleras de emergencia y les tomó cerca de una hora y 15 minutos.
“Tuvimos muchas dificultades, confusión, arriba había mucho humo, olor a gasolina. Al principio había mucho pánico, algunas personas trataban de coger el primer lugar para evacuar, pero en realidad yo considero que hubo bastante prudencia”, añadió.
Omar Eduardo Rivera recordó que cuando salieron “ya había gente pidiendo auxilio, el edificio número dos en la parte sur ya empezaba a colapsarse, se escuchaba el estrépito de esas paredes quebrándose y el grito de la gente, y, justo cuando salimos, el edificio de 110 pisos ya comenzaba a desplomarse como un castillo de naipes”.
“Yo sabía en mi corazón que ese edificio se iba a caer y que todo era cuestión de tiempo, sólo le pedía a Dios que me sacara de ese lugar. En ese momento todo es confusión, pensaba en mi esposa, en mis hijas, en mi madre, y solamente rezaba y le pedía a Dios que me sacara de ese lugar, que me diera el privilegio de seguir vivo”, declaró.
El ingeniero descendió con su jefe, Danna Enrigt, que en el piso 64 ó 65, intentó quitar la correa de “Salty”, para agilizar el paso, pero el perro se negó a seguir con ella y tuvo que calmarlo.
Al llegar a la calle, Rivera y su perro caminaron varias manzanas hasta poder subir al Metro, que los transportó hasta la estación Pelham, y después llegaron a Mont Vernon, donde lo esperaban su esposa Sonia y sus hijas Elizeth, de 21 años; Andrea, de 17, y Erika, de ocho.
“Los simulacros de evacuación que se hacían desde el primer atentado del año 93, dieron sus resultado”, expresó el colombiano Rivera, acompañado a los pies por el fiel labrador.
Esta historia ha puesto en primer plano en los medios colombianos las virtudes de la raza de “Salty”, un labrador retriever dorado, ejemplar, que según los expertos y por instinto, da la vida por su amo. 
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