Hostigamiento contra comunidad musulmana
Lynn Elber AP
NUEVA YORK.- Con lágrimas en los ojos, Mohammad Kasmaei describió las llamadas telefónicas indignadas que ha recibido en su restaurante Ali Baba de Anaheim, California.
“No puedes seguir viviendo en Estados Unidos’’, dijo un desconocido en un mensaje. Otro mensaje consistió sólo en un torrente de obscenidades.
“Soy ciudadano norteamericano’’, declaró con voz trémula Kasmaei, que nació en Irán. “Siento muchísimo lo ocurrido’’.
Si bien Kasmaei dijo el jueves que se sentía tan afligido por las víctimas del ataque terrorista del martes como si se tratara de miembros de su familia, él y otros musulmanes y nativos del Medio Oriente han sido hostigados por un público indignado, en busca de alguien a quien atribuir la culpa de lo ocurrido.
Doce horas después de los ataques en Nueva York y Wa- shington, un individuo de 40 años entró a una mezquita de Seattle y amenazó con incendiarla. El individuo fue detenido por hostigamiento malicioso.
La noche del jueves, la comunidad islámica de la ciudad fue sacudida por la noticia de que un individuo armado fue detenido tras tratar de incendiar una mezquita en un barrio de Seattle, dijo la Policía.
La mezquita no resultó dañada, y el individuo de 53 años estaba el viernes en condición satisfactoria, según las autoridades.
En una mezquita de Denton, Texas, fue lanzada una bomba incendiaria, y otra mezquita, en Lynnwood, Washington, fue manchada esta semana con pintura negra. La Policía de Bridgeview, Illinois, impidió el paso de unos 300 manifestantes que se dirigían hacia una mezquita.
En Laramie, Wyoming, una mujer y sus hijos fueron expulsados de un mercado de Wal-Mart por clientes indignados.
“La gente le gritó a la cara que se regresase a su país”, dijo Khaled Ksaibati, asesor de la Asociación de Estudiantes Musulmanes de la Universidad de Wyoming, “pero su país es éste. Ella nació aquí”.
“No debemos hacer a ningún musulmán responsable de un acto terrorista”, dijo el jueves el presidente George W. Bush.
En el estado de Washington, la Escuela Islámica de Seattle suspendió sus clases debido a preocupaciones por la seguridad de los estudiantes, y en Berkley, California, la segunda mitad de un festival de cine árabe fue cancelada en duelo por las víctimas y debido a preocupaciones por la seguridad de los asistentes, según los organizadores.
En Los Ángeles se registraron por lo menos ocho incidentes de hostigamiento a árabes, incluso uno en que se apuntó con una pistola al rostro de una mujer.
“Hemos estado librando una batalla cuesta arriba”, dijo Nasser Beydoun, director de la Cámara de Comercio Árabe-Norteamericana.
“Muchos de nosotros dejamos nuestras patrias para escapar a esta violencia”, expresó. 
|