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SáBADO 15 DE SEPTIEMBRE DEL 2001 / EDICION No. 22492 / ACTUALIZADA 1:10 am

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Ejército incondicional cuida a Bin Laden

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.Se estiman en 15 mil los guerrilleros controlados por el sospechoso número uno de Estados Unidos

Ossama Bin Laden.

 

EFE

SLAMABAD.- Ossama Bin Laden, el principal sospechoso de organizar y ordenar el ataque terrorista más grave de la historia de EE.UU., cuenta con un ejército personal de miles de seguidores dispuestos a dar la vida para proteger a su líder.

Sólo en el sur de Afganistán, donde se sitúa a este saudí de 44 años y propietario de una fortuna personal de 300 millones de dólares, tiene entre 5.000 y 15.000 guerrilleros controlados por su organización islámica radical, conocida como “Al Qaida” (“La Base”).

Un hipotético ataque de represalia encontrará la respuesta de hombres entrenados y preparados para el combate, muyahidín (soldados de la guerra santa) que remontan su experiencia en el campo de batalla a la resistencia contra la invasión de la URSS (1979-88).

Son, en muchos casos, los mismos hombres que “veían en las balas enemigas la puerta al Paraíso”, como relataban los soldados soviéticos que terminaron por sucumbir a su resistencia, y están repartidos por una amplia red de campos de entrenamientos.

Entre ellos hay voluntarios de Al Qaida procedentes de países musulmanes como Argelia, Sudán, Siria, Pakistán, Líbano, Irak, Indonesia, Palestina, Filipinas, Chechenia, Kosovo y Uzbekistán.

Es por eso que a miembros de la oposición a los talibán, como Saji Ghairat, secretario de la representación que la Alianza del Norte afgana tiene en Moscú, le producen “risa” las noticias sobre una posible entrega de Bin Laden a EE.UU. por parte de Kabul.

BIN LADEN: UN PRODUCTO DE ESTADOS UNIDOS

Bin Laden mantiene muchos de los contactos y de la información de cuando la CIA estadounidense vio en él un aliado contra la URSS, y, según Ghairat, colabora estrechamente con los servicios secretos de Pakistán, con quienes ayudó a los talibán a llegar al poder.

Con los estudiantes integristas afganos comparte una lectura fundamentalista del Corán que lo lleva a justificar teológicamente que “matar a los americanos y a sus aliados —civiles y militares— en cualquier país y circunstancia es el deber de un buen musulmán”.

Incluye a su propio país, donde nació en el seno de una de las familias más ricas, del que decidió marcharse en 1991 por el apoyo que Riad prestó a las tropas norteamericanas durante su ataque contra Irak tras la invasión del emirato de Kuwait.

Desde 1996, es considerado por Washington como el principal responsable del terrorismo islámico en el mundo, y se le relaciona con grupos como el GIA argelino, la Yihad Islámica egipcia, el Hezbollah iraní y el Frente Internacional Islámico.

Las últimas noticias sobre sus actividades antes de la tragedia de EE.UU. se remontaban a junio de este año, cuando tres presuntos terroristas vinculados a “Al Qaida” fueron detenidos mientras preparaban la voladura de la embajada estadounidense en Nueva Delhi.

Desde Moscú, se le acusó insistentemente en 1999 y 2000 de estar detrás de los grupos islámicos que desataron desde la república norcaucásica de Daguestán la segunda guerra en la vecina Chechenia.

Previamente, Washington consideró probado que Bin Laden inspiró o financió acciones como los atentados de febrero de 1993 contra las Torres Gemelas, y de agosto de 1998 contra las embajadas de EE.UU. en Tanzania y Kenia, que dejaron más de 200 muertos y 4.000 heridos.

En represalia por estos atentados y después de que Kabul se negara a entregar a Bin Laden, EE.UU. bombardeó bases afganas y una fábrica farmacéutica en Sudán, donde según los norteamericanos se elaboraban elementos para armas químicas.

Su cabeza se cotizó entonces en cinco millones de dólares, y la Casa Blanca estuvo dispuesta incluso a reconocer internacionalmente al nuevo régimen de Kabul a cambio de meterlo en una cárcel estadounidense, pero los talibán se negaron.

La presión es ahora mucho mayor, y Afganistán —desde donde se hacen desesperadas declaraciones de inocencia— ya ha prohibido la entrada de extranjeros y ha desplegado sistemas de defensa aérea a lo largo de las fronteras, según se informó hoy desde Pakistán.

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