Sobre Octavio Caldera
Alejandro J. Gallard-Prio AGallard@aol.com
Octavio, nuestro recordado y querido luchador, no ha muerto, simplemente descansa. Antes de dormir, nos dejó un legado de ética, civismo y lucha prístina y valiente por Nicaragua. Sus claros mensajes deben ser guía para los que estamos en la obligación de continuar su lucha, que es la lucha de patriotas por la defensa de los derechos ciudadanos de un pueblo noble, como el nicaragüense.
Acompaño a la familia en su orgullo, pues descender de un hombre como Octavio es un honor y un compromiso viviente. ¡Es un ciudadano admirable! 
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