General Javier Carrión: “El Estado-Partido se rompió en el 90”
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 | El Ejército de Nicaragua confía en que gane quien gane las elecciones de este domingo, el futuro presidente respetará el proceso de profesionalización que se inició hace una década en esa institución. |
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El embajador Oliver Garza saluda al general Javier Carrión, jefe del Ejército, luego de sostener una reunión en la residencia del diplomático norteamericano junto al ministro de Defensa, José Adán Guerra. |
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Xiomara Chamorro xiomara.chamorro@laprensa.com.ni
Existe la percepción de que un triunfo sandinista complicaría la imagen institucional del Ejército de Nicaragua por el origen político del mismo.
También se plantea que un triunfo del candidato liberal Enrique Bolaños, conocido por sus críticas al Ejército, les augura grandes retos.
Sin embargo, el general Javier Carrión, considera que independiente de quien se alce con el triunfo este cuatro de noviembre, la institucionalización emprendida hace una década no tendrá retroceso.
“Indistintamente de lo que esté pasando en la campaña política, no nos guiamos por ello. Lo que queremos es que gane quien gane, comprenda nuestra posición”, dice Carrión en un análisis sobre este tema.
El jefe del Ejército también analiza el futuro en las relaciones militares con Estados Unidos, reanudadas después de un largo proceso que culminó ayer con la firma de un acuerdo de cooperación militar, el primero entre ese país y Nicaragua en los últimos 22 años.
¿Qué pasa si gana el FSLN? ¿Cómo se afectará, ante la percepción ciudadana, su proceso de institucionalización?
“Nosotros ya hemos accionado como Ejército de Nicaragua bajo dos gobiernos no sandinistas, o sea que el Estado-Partido se rompió en el 90, y se han dado cimientos sólidos, institucionales, que no van a permitir un retroceso. Esto no está dado solamente en la ley, sino en la conciencia de los militares y creo que en la conciencia de los partidos que optan a la presidencia. Nosotros no tenemos ningún candidato preferido, como militares votamos nada más, no hay propaganda partidista en las unidades. En este gobierno hemos trabajado con cinco ministros de Defensa, entonces a nosotros no nos rigen las personas, sino la ley y la organización del trabajo. De tal forma que si gana don Daniel Ortega la presidencia, nosotros pensamos que no debe haber ningún tipo de preocupación ciudadana de que aquí va a haber un retroceso o de que se va a romper lo que se ha hecho, al contrario, creo que se va a profundizar la profesionalidad del Ejército, porque con un sandinista como presidente será más clara la actuación de los militares, y del presidente creo yo, respetando las reglas del juego que tenemos ahora entre mandatario, institución militar y ciudadanía”.
¿Cómo se afectará la relación del Ejército de Nicaragua con el Ejército de Estados Unidos, si el gobierno de ese país dice que no olvida lo que el sandinismo fue en el pasado?
“Nosotros previamente hemos venido hablando con ellos y creamos una agenda en la que indistintamente de quien gane, esa agenda va a seguir adelante. Tenemos el tratado marco antinarcótico que ya se firmó y fue ratificado en la Asamblea, bajo ese aspecto vamos a trabajar con un presidente u otro. Estamos trabajando con los militares estadounidenses para que se dé una ayuda militar, que es una visión de varios años. Nosotros tenemos que planificar hasta el 2005 la ayuda militar. El proceso de relación con los militares norteamericanos, no creo que tenga una ruptura gane quien gane. Obviamente, si gana Daniel Ortega va a haber un resquemor del Departamento de Estado que lo están diciendo muy claramente, pero en la medida en que nosotros hagamos una acción como institución, profesional, apartidista, creo que en esa medida se nos va a respetar nuestro espacio, nuestra institucionalidad, y hoy contamos con un estado de opinión pública muy elevado, y creo que más bien se va a consolidar con un Daniel Ortega como presidente”.
Si el Ejército está bajo las órdenes del Presidente de la República y las relaciones de gobierno a gobierno se enfrían...
“Obviamente se van a enfriar las militares”.
Por supuesto, entonces les afecta.
Si aquí nosotros tenemos un régimen de apoyo planificado y por cualquier razón, por un presidente u otro, hay una revisión de las relaciones de Estado, podemos ser afectados. Creo que lo importante para nosotros es que los Estados Unidos dicen que van a respetar el derecho de los nicaragüenses a escoger a su ciudadano presidente, y en ese marco creo que se respetaría la relación de los militares. Creo que el factor de luchar contra el narcotráfico, el terrorismo, son elementos que están presentes en ambas agendas de ambos partidos, es decir que el voto de la Asamblea Nacional para el tratado marco antinarcótico, ambas bancadas votaron a favor. Contra el terrorismo internacional hay elementos que se trabajan en esa dirección con otros países, y ambos presidentes tendrán que basarse en una agenda de nación sobre el tema en la que nosotros tenemos un espacio de actuación. Cada presidente tiene su estilo y yo no quiero comentar, somos subordinados al Presidente de la República, a una política de Estado y a la relación con otros Estados. Especulativamente, por todo lo que se ha oído, es posible que seamos afectados de una u otra forma, pero también es posible que no, por lo tanto no estoy claro qué va a pasar en esa dirección, lo que sí puedo asegurar es que la institución militar, en el rumbo que va no hay nada que cambiar, está determinada por la ley y por la conciencia de los militares que tienen una doctrina apartidista y una conciencia crítica de nación buscando el bien de la ciudadanía”.
En el caso del terrorismo, mientras el gobierno de Estados Unidos tiene serias dudas respecto al papel de Daniel Ortega y el Frente Sandinista en el tema, ¿ustedes como Ejército tienen planes de lucha contra el terrorismo? ¿Usted cree que los Estados Unidos van a avanzar con el Ejército mientras estuvieran bajo el gobierno de un partido al que casi le dicen terrorista?
“No me corresponde comentar eso, es un asunto político, de Estado, no calificamos ni uno ni al otro, lo importante es que antes del 11 de septiembre y después de esa fecha, hemos tenido relación con inteligencia de la región y fuera de la región y estamos trabajando en el tema del terrorismo y narcotráfico en forma activa. Cualquier otra discusión se sale de mi oficina, no es tema mío, no quiero especular. Indistintamente de lo que esté pasando en la campaña política, no nos guiamos por ello. Lo que queremos es que gane quien gane, comprenda nuestra posición”.
“Pero una cosa es su posición y otra las presunciones que puedan haber desde afuera. Ese origen del Ejército, ¿no cree que puede ser un obstáculo para la proyección de ustedes frente a la ciudadanía que de pronto los comiencen a ver como los sandinistas que fueron?
“Es que eso va a depender de la actuación de los militares, yo creo que nosotros tenemos un origen, obviamente, porque venimos de una revolución social, nos metimos por un interés humanista y político contra una dictadura, pero ya no somos partidistas, ni tenemos una política activa, estamos procurando la institucionalidad del Ejército. Nosotros hemos venido avanzando con los Estados Unidos en las relaciones militares, no sólo con los militares de ese país, sino con el Departamento de Estado que es el que aprueba la relación, y ha venido viendo la capacidad nuestra, profesional en todos los sentidos, incluyendo la de no ser influenciado políticamente por una idea sandinista, y esto viene marcando una diferencia, si no, no se hubieran dado pasos de apoyo y relación entre los militares de los dos países. También tenemos muchos oficiales, de rango menor, que no tienen nada que ver con lo que nosotros hemos sido, históricamente hablando, por eso nuestro legado es dejarles a estos oficiales que son producto de la institucionalidad, una institución más fortalecida, para que cuando ellos suban al mando intermedio superior tengan como herencia una institución fortalecida en las leyes y los códigos. Yo no veo un presidente influenciando a la institución si no es cambiando en la Asamblea, la ley, el Código Militar, porque ya no es solamente la acción del presidente, sino también de los diputados”.
Si por la víspera se saca el día, ¿cuáles son sus expectativas con un gobierno sandinista?
“Para nosotros no es tensión, ni punto de análisis, es indistinto gane quien gane, es un derecho de la población, no vemos un problema en ninguna persona o gobierno, no es circunstancia de esta institución”.
¿Admitiría que un gobierno sandinista sería un reto mucho más grande para ustedes?
“Es que para nosotros todos los gobiernos son un reto, porque cada gobernante tiene sus propios retos, doña Violeta tuvo los suyos, el doctor Alemán también y el futuro presidente, uno u otro, tiene retos, por eso es que nosotros planteamos a todos los candidatos que no queríamos ser objeto de la campaña electoral, y que el gobernante que gane las elecciones tenga la agenda de la defensa nacional más allá de que si es liberal o sandinista”.
¿Qué va a pasar si gana Bolaños? Él tiene su idea de cómo debe reorganizarse el Ejército.
Nosotros hemos tratado con el ingeniero Bolaños y hemos llegado prácticamente a dejar en el pasado esos resquemores que se tenían de lo que dijo públicamente que pensaba desarrollar, creo que aquí lo importante es que cualquier tipo de legislación que se dé sobre el Ejército tiene que pasar por la Asamblea Nacional, porque existe un Código que organiza las funciones del Ejército de Nicaragua. Si aquí hay una intención, se discute, se analiza y tiene que llevarse a la Asamblea a un consenso, entonces nosotros somos de la preferencia de pensar positivamente, y con don Enrique hemos dejado en el pasado esas barreras, pensamos contribuir y nosotros hemos venido reduciendo el número de militares, creemos que tenemos el número básico mínimo para cubrir las misiones constitucionales y cuando los candidatos, uno de ellos sea electo, pasaríamos a la etapa de explicar al presidente electo qué es el Ejército, qué hace, cuáles son sus funciones, de tal forma que esperaríamos un proceso de trabajo con el candidato ganador para desarrollar una agenda de la defensa. Aquí lo importante es ver que el Estado nicaragüense ha venido avanzando en este tema de la defensa, y por lo tanto no veo problemas con ningún candidato. Hemos aprendido a trabajar con todos los presidentes, al contrario, en lugar de ver barreras con los presidentes nosotros pretendemos avanzar en el tema”.
Líneas de acción
El embajador Oliver Garza manifestó que de “continuar todo con normalidad”, el plan de asistencia por varios años, consistirá en lo siguiente:
- Enviar a un oficial naval nicaragüense a entrenarse en el Instituto de Idiomas de Defensa en San Antonio, Texas y en la Escuela de Candidatos a Guardacostas de los Estados Unidos en Yorktown, Virginia.
- Traer a Nicaragua a dos equipos de entrenamiento conformados por guardacostas de los EE.UU.
- Proveer capacitación a seis ingenieros nicaragüenses en la Escuela Naval de Pequeñas Embarcaciones del Centro Espacial Stennis en Mississippi.
- Brindar entrenamiento a dos oficiales nicaragüenses en operaciones antinarcóticos en el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad en Fort Benning, Georgia.
- Junto a estos planes, Estados Unidos ha ofrecido mejoras en los comandos, control y comunicaciones de Nicaragua, y restaurar pequeñas embarcaciones y botes patrulleros.
Estados Unidos dará millonaria asistencia al Ejército
Nidia Ruiz y Xiomara Chamorro
El ministro de Defensa, José Adán Guerra, celebró ayer la firma de un convenio antidrogas entre Estados Unidos y Nicaragua que implica la preparación de oficiales del Ejército nicaragüense, dentro del país como en los Estados Unidos.
“Por primera vez después de 22 años se reanuda una cooperación que se había suspendido por parte de Estados Unidos, y tiene un gran significado, porque además de ser un acto de acercamiento entre las Fuerzas Armadas de ambos países, inicia una nueva era en las relaciones militares y de la defensa entre nuestros países”, manifestó Guerra.
La cooperación de ese país, de más de un cuarto de millón de dólares, comprende la creación de una Oficina de la Embajada de los Estados Unidos, encargada en parte de coordinar las operaciones antinarcóticas, según dio a conocer ayer el embajador, Oliver Garza, luego de un encuentro en su residencia con el ministro Guerra y el general Javier Carrión, jefe del Ejército de Nicaragua.
“Nicaragua ha tomado medidas para la institucionalización de sus Fuerzas Armadas y Policiales, asegurándose de que estas instituciones no representen a un partido político o segmento en particular, sino más bien a toda la sociedad nicaragüense”, manifestó el Embajador.
“Nicaragua ha fijado un rumbo a seguir, ha venido dando pasos irreversibles para desarrollar su democracia mediante la institucionalización y fortalecimiento del control civil a través del Ministerio de Defensa, así como el firme proceso de despolitización de sus fuerzas armadas”, agregó Garza.
El ministro Guerra dijo que la firma de este convenio antidrogas, marco para la reanudación de la ayuda militar de Estados Unidos a Nicaragua, se logró luego de tres años de negociaciones “sobre la base del respeto mutuo, respeto a la integridad territorial de los Estados y la igualdad soberana”. 
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