No volvamos hacia atrás ¡nunca más!
Emiliano Chamorro info@laprensa.com.ni
Los diez años de estadía sandinista que, sin duda alguna, fue la peor época en la historia de nuestro país fueron suficientemente amargos y crueles para que estos señores vuelvan a tomar el destino de este país y de todos los nicaragüenses. A pocos días de las elecciones presidenciales, es necesario una profunda reflexión sobre a qué candidato depositará su importante voto, ya que Nicaragua necesita personas progresistas, transparentes, trabajadoras y sobre todo que tengan buena relación con los países que le han demostrado amistad a nuestra nación.
Esta nación ya tiene demasiadas cicatrices ocasionadas por aquellos que la han convertido en un botín. Y sin embargo, esos mismos que sometieron a Nicaragua entregándola como un cuartel para el fracasado comunismo, y que hoy dicen reconocer sus errores, quieren volver a gobernar Nicaragua, quien todavía teme su regreso. El pacto entre pelecistas y sandinistas, fue otro atropello al pueblo de Nicaragua, pero lo peor de este pacto es que ahora los señores sandinistas pudieran volver a “gobernar” a Nicaragua, gracias al actual presidente Arnoldo Alemán, quien con tal de haber conseguido una diputación vitalicia para seguir teniendo inmunidad y no responder por tantos señalamientos de corrupción, ha posibilitado un posible retorno del FSLN para desgracia de todos los nicaragüenses.
No soy ni Orteguista, ni Bolañista, pero la historia de estos dos candidatos la conocemos y muy bien. Ortega no representa confianza internacional a excepción de Cuba y Libia, cuyos pueblos son sometidos por sus líderes y que dicho sea de paso son amigos incondicionales del candidato del FSLN. Ortega no fue promotor de la unidad familiar, no, la política sandinista desunió a las familias y muestra de ello fue que miles de familias se enemistaron por un dogma que atropellaba todo derecho y dignidad humana. Ortega no prescinde de los verdugos como Borge, Cerna y muchos más que se encargaron de subyugar al pueblo, esos mismos son defendidos a capa y espada por Daniel Ortega. Esos autores de horror, cárceles y persecuciones no es justo que vuelvan, los nicaragüenses no podemos votar por ese doloroso pasado.
Enrique Bolaños, ex vicepresidente del gobierno liberal, cuyo gobierno ha sido criticado por grandes escándalos de corrupción, no carga un estigma de corrupto aún y es un hombre progresista.
Bolaños por sus cualidades de hombre culto, trabajador, emprendedor y sobre todo un verdadero ejemplo familiar y empresarial, es una opción confiable para todos los nicaragüenses. Bolaños tiene una percepción más moralista desde cualquier punto de vista que el candidato sandinista. A Bolaños no se le puede señalar de ningún acto en contra de los derechos humanos, ni de enriquecimiento al amparo del poder. Bolaños representa por sus orígenes de formación moral y cristiana la unidad familiar y de valores que tanto necesita desarrollarse en Nicaragua.
Mi objetivo no es de convencimiento, si no que con nuestro voto fijemos un destino más correcto para Nicaragua. Diez años de sometimiento; de guerra innecesaria, de desunión familiar, de una economía que represento más pobreza que cualquier otra nación, no, nunca más. Elegir a un candidato que tiene a Dios sobre todas las cosas, será mejor para que la nación y nuestros hijos tengan la oportunidad de vivir con una mente en armonía y con un destino progresista. 
|