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MIéRCOLES 31 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22538 / ACTUALIZADA 01:30 am
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Mi punto de vista
Trabajemos por Nicaragua

Freddy Potoy
freddy.potoy@laprensa.com.ni

A pocos días o pocas horas, como se quiera ver el tiempo, los nicaragüenses estamos a punto de decidir nuevamente quién o quiénes se encargarán de legislar, impartir justicia y administrar la Hacienda Pública.

Lo cierto es que entre la espada y la pared, lo único que nos queda todavía es tratar de desafiar los males de ambos lados con honestidad, transparencia, principios, firmeza y con un buen sentido de aplicación de la ley.

Si gana don Enrique Bolaños los nicaragüenses debemos abocarnos y contribuir a que los funcionarios y las instituciones del Estado hagan bien su trabajo, y ayudarle a cumplir con las promesas que dijo en su campaña, como por ejemplo, luchar abiertamente contra los corruptos. Si gana Daniel Ortega, los nicaragüenses, indistintamente que no estemos en la misma acera con él, o no compartamos los criterios de su partido y sus allegados, debemos trabajar en función de que sus promesas se hagan realidades y no permitir que el pasado que condena al FSLN vuelva a reeditarse, pero ahora, en otros escenarios, con realidades distintas y con políticos sin escrúpulos.

Cualquiera que gane, si quiere ayudar a Nicaragua, debe despojarse de pequeños grupos o feudos que siempre impiden el desarrollo de las instituciones y en consecuencia, obstruyen la labor de quienes piensan en función de una Nicaragua más avanzada.

Uno de los principales temas de preocupación de los nicaragüenses es la estabilidad económica, el futuro de las economías individuales, familiares y del país mismo. El 4 de noviembre no debemos dejar de votar, pues de nosotros depende enrumbar el destino de este país.

Los nicaragüenses tenemos que apostar a que sólo con una visión integral se puede salir adelante y no ser excluyentes en la conducción del país. Ningún partido político debe deslegitimar las ideas o aportes de sus adversarios, de lo contrario, jamás podrá gobernarse a favor del bien común.

No dejemos de soñar con una Nicaragua que avance hacia la modernidad, que tenga una buena administración pública, que los impuestos sean retribuidos en obras sociales, que los políticos dejen de ser corruptos, que las leyes sean respetadas por todos, que haya justicia, que la eficiencia en las instituciones públicas se convierta en algo normal, que haya tolerancia, estabilidad y que nuestras diferencias sean limadas para evitar tanto injerencismo que hoy por hoy se ve como si fuera algo normal.

Evitémonos que los extranjeros vengan a decirnos qué hacer, cómo ponernos de acuerdo, a quién elegir y hasta decirnos que no podemos conocer los datos de las votaciones sin la venia política de los observadores internacionales. Eso es el colmo. Por favor, trabajemos por Nicaragua.

El día de las elecciones debemos actuar con mucha calma y respetar al ganador de los comicios. El 5 de noviembre, en vez de seguir creando un infierno, sigamos trabajando para desarrollar el país y que la economía crezca para bien de todos.  
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