¿Quién ganará?
Marco A. Valle Martínez
En esta campaña electoral, las dos grandes agrupaciones han impulsado estrategias diferenciadas, el PLC ha combinado lo propositivo y el miedo, y la Convergencia ha acentuado lo propositivo y la reconciliación. Mientras, el PC mantiene un planteamiento propositivo alternativo. A riesgo de ser esquemático, formulamos unas ideas sobre la contienda.
Ligado a un escenario pringado por desempleo, pobreza y corrupción, el PLC desarrolló su campaña bajo tres premisas: mostrar distanciamiento de Alemán, ofrecer empleo como gancho principal, y saturar a la gente de que el FSLN está descalificado para volver a gobernar. En ese sentido, buscó centrar la atención del votante en el futuro y el pasado; empleo para el futuro, en tanto usó el pasado para descalificar al FSLN. Poco invocó el presente ya que no le favorecía como partido de gobierno.
Por su lado, la Convergencia desplegaba su campaña teniendo como eje la identidad Alemán–Bolaños como responsables del escenario actual, y el ofrecimiento de trabajo, escuelas y un futuro de paz y reconciliación. O sea, persiguió fijar la mente del votante en el futuro y el presente; un futuro como alternativa de un presente de desempleo y pobreza. Así mismo, casi no se refería al pasado del FSLN ya que su principal competidor restregaba diariamente momentos desfavorable de los ochenta.
El PLC aceptó el reto de su desventaja del presente, enarbolando la bandera del empleo con una concentración de propaganda tal que, según sus cálculos, el o la votante llegaría a creer que con el PLC va a conseguir empleo (futuro), aunque en estos años hayan estado desempleados. Este objetivo se buscó martillando el planteamiento de su candidato que “no se parece a nadie” y por ende no es responsable de lo negativo de este gobierno. Simultáneamente, combinaba el empleo y la campaña del miedo, privilegiando el primero en agosto y septiembre, en tanto desataba con mayor frecuencia la propaganda del temor en octubre.
Por su lado, el FSLN aglutinó un buen número de fuerzas y personalidades transformándose en Convergencia Nacional al tiempo que tejía colores y planteamientos para mejorar su imagen, brindar mayor confianza y ampliar su radio de acción. Paralelamente, evitaba caer en la confrontación, respondiendo con posiciones de reconciliación.
Ahora bien, conforme transcurrieron las semanas, el PLC inundó la campaña del miedo con elementos sobre peligro de guerra, servicio militar, y terrorismo a partir de los sucesos del 11 de septiembre, en tanto la Convergencia insistió en que jamás habrá servicio militar, declaró su apoyo a la coalición que encabeza el gobierno norteamericano, y mantuvo la relación directa desempleo, pobreza, corrupción y PLC.
Planteadas así las cosas, y pensando en el voto oculto, destacamos que la elección se decidirá entre el PLC que respalda una promesa de empleo y remarca sobre el peligro de inestabilidad futura, y la Convergencia que subraya el presente de desempleo y corrupción, y alienta a un futuro de mayor bienestar.
Si sobre la mente de desempleados y desempleadas indecisas pesa más su situación de pobreza (presente) que el miedo (futuro), y además existe un porcentaje de voto oculto temeroso de perder su empleo gubernamental o su fuente de trabajo (presente), la balanza se inclinará a favor de la Convergencia. Si prevalece el miedo, el resultado será lo contrario.
El autor es Consultor en Seguridad Pública 
|